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viernes, 29 de abril de 2016

LA ASTILLA DE IRA LEVIN

Kay Norris, editora, deja su viejo apartamento y se traslada a un lujoso y altísimo edificio, famoso por la muerte en extrañas circunstancias de varios de sus inquilinos, en los últimos años. Kay inicia una relación con Pete Henderson, uno de los inquilinos, que resulta ser el dueño del edificio, y una noche le confiesa su mayor secreto: tiene instaladas cámaras en todos los pisos y desde una habitación es testigo de las intimidades de todos los inquilinos.

Ira Levin es injustamente de los autores del género de terror más reconocidos a nivel mundial, tiene muy poca producción pero consiguió colocar tres de sus libros en el top de ventas y llevarlos a la gran pantalla: La Astilla, El Hijo del Diablo y Los Niños del Brasil. Y digo que es injustamente reconocido porque no es un buen escritor, pero eso sí, tiene mucha imaginación.

Para mí La Astilla es su mejor novela. Estamos en un edificio de lujo de Manhattan, dónde el dueño del edificio ha instalado cámaras en todos los pisos para espiar a sus vecinos. El voyeur se enamora y tiene relaciones con una de sus vecinas, que acaba conociendo el secreto y compartiéndolo con él. Pero en este edificio se producen muertes cada poco tiempo y es así porque a cada vecino que descubre las cámaras el voyeur lo mata.

El climax se de la novela se irá haciendo cada vez más intenso hasta acabar en tragedia. El final es algo inverosímil, pero me gusta la moraleja. El Gran Hermano que vemos por la tele no es nada real, es gente que sabe que toda España les está mirando, puede que con el paso del tiempo, se puedan llegar a olvidar que hay cámaras, al menos momentáneamente, pero jamás se olvidan de que el que gane se lleva el premio, así que jamás, por mucho que se diga, son genuinos y auténticos, sino actores de pacotilla. Pero hay que imaginarse que se puede ver lo que hacen los vecinos, sin que lo sepan, la moraleja del libro dice que espiar es un delito, pero si lo pruebas es peor que la heroína, y es que todos tenemos algo de voyeur.

La idea de la novela es muy buena, pero el desarrollo es lento, y daba mucho juego para que pasaran muchas más cosas, pero para mi gusto y como dije anteriormente, Ira Levin tiene mucha imaginación pero no le saca todo el juego a sus novelas, aún así es pasable.

viernes, 11 de diciembre de 2015

LAS BOSTONIANAS DE HENRY JAMES

Las Bostonianas se considera una de las mejores obras de Henry James, lo cual no es baladí teniendo en cuenta la enorme producción del escritor estadounidense.

Esta novela se centra en las peripecias de dos mujeres, habitantes de la ciudad a la que hace referencia el título, que se dedican en cuerpo y alma a la causa naciente del feminismo político. La mayor, Olive Chancellor, es una estricta luchadora que no tiene otro objetivo que reivindicar su causa hasta las últimas consecuencias; su pupila, Verena Tarrant, es una joven inocente con vehemente don para la oratoria. En sus vidas se cruza Basil Ransom, primo lejano de la primera que, procedente del recién derrotado Sur, llega a la próspera Boston para tratar de abrirse camino como hombre de leyes.

Como es obvio, la concepción tradicional del rol de la mujer que tiene el joven chocará muy pronto de forma brutal con las ideas de su prima; sin embargo, la opinión de Verena sobre el sureño no será tan crítica.

James consigue mostrar con su sutileza habitual la relación íntima de las dos mujeres, jugando con la posibilidad de un amor que se insinúa de manera muy velada (el libro se publicó en 1886). La unión entre Olive y Verena comienza siendo de carácter intelectual, aunque muy pronto la pasión de la joven hace sucumbir a la mayor ante la vehemencia de los sentimientos. Esta dualidad es la que sirve de base al conflicto de la novela, ya que el personaje de Basil Ransom es el desencadenante de las discrepancias entre las dos mujeres al ponerlas en el brete de confrontar su concepción del compromiso ideológico.

Mientras Olive se erige en defensora acérrima de un total enfrentamiento con el sexo opuesto, Verena es partidaria del entendimiento y "la conversión" al credo feminista. El amor entre las dos protagonistas (sea de índole amistosa o de mayor alcance) se contrapone a la pasión furiosa de Basil, que se enamora de Verena aún siendo consciente de que sus ideas le alejan de ella. El se convierte así en el personaje más interesante del libro, ya que su mentalidad conservadora se opone sin descanso a los proyectos de ambas mujeres, consiguiendo desesperar a Olive y trastornar a Verena, como el final de la obra pone de manifiesto.

La grandeza de Henry James es la de ofrecer al lector diferentes modelos de compromiso feminista, encarnados en otras tantas protagonistas. Olive se perfila como la luchadora inflexible, una persona cegada por sus ideales e incapaz de comprender que su aplicación práctica debe acomodarse a razones sociales; sin embargo, ella misma está cargada de prejuicios y de estereotipos, y es incapaz de aceptar sus contradicciones. Verena es, por el contrario pasional: una mujer emocional y expansiva que cree en aquello que defiende, pero que entiende la vida como un campo de experimentación dónde sus tesis son sólo un componente vivencial más.

En un segundo plano tenemos a personajes que aparecen menos, como la doctora Prance, una joven de carácter austero que, aún compartiendo las ideas de Olive, no acepta que el compromiso ideológico esté reñido con una satisfacción y realización personales; su independencia y su inteligencia la alejan de cualquier extremismo, haciéndola así un ejemplo de honestidad y sentido común.

La señora Birdseye, una suerte de mentora de Olive, representa la abnegación absoluta en favor de un ideal; su compromiso es tan extremo como el de Olive, pero de carácter puro y honesto: no espera ningún tipo de recompensa y acepta con dulzura la evidencia de que no será capaz de convencer a todo el mundo, si bien se conforma con "extender" sus creencias en la medida de sus fuerzas.

Todas estas mujeres están retratadas con maestría y sutileza, con esa habilidad que gastaba James a la hora de componer personajes de una hondura sin parangón. Incluso la conclusión, un tanto predecible, está tejida con una humanidad que pocos escritores alcanzan. Sin duda alguna  Las Bostonianas es una de las grandes novelas de Henry James, lo cual es casi como decir que es una novela imprescindible. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

PUREZA DE JONATHAN FRANZEN

Jonathan Franzen es famoso por ser el autor de dos grances novelas: "Las Correcciones" y "Libertad" que ofrecieron a sus lectores unos lentes con visión panorámica para observar la vida de la clase media estadounidense durante el cambio de siglo. También ayudaron a consolidar su reputación como uno de los escritores más talentosos de su generación. Su obra más reciente, Pureza, también es grande en cuanto al grosor y la extensión, pero es menos panorámica en sus ambiciones. Aunque su fascinante argumento, que avanza con un pie en el acelerador, pasa por la caída del Muro de Berlín, los archivos robados de la Stasi y un misil termonuclear extraviado en Texas, la novela se enfoca más en las historias de sus personajes principales: Pip, una joven californiana que está buscando a su padre, y una figura parecida a Julián Assange, un hombre ansioso por hacer que Pip trabaje para él en Sudamérica.

Los intentos de estas personas por descubrir sus identidades y llegar a un acuerdo con el enredado caos de sus vidas constituyen la médula de la novela más ágil, menos cohibida y más íntima de Franzen hasta ahora. También había familias disfuncionales en Las Correcciones y en Libertad, pero esas obras se abren hacia el exterior para intentar capturar el tenor de la época: los avariciosos noventa y los furiosos años polarizados de George W. Bush.

Las historias de Pureza a la larga se cierran con agresividad pero se abren hacia el interior. Escarban en sus psiques y enfatizan lo que parecer ser la determinación de Franzen: sienten una furia descomunal y son presa de una envidia profunda, además de emanar narcisismo y autocompasión. Las primeras páginas de la novela, dónde se presenta a Purity (o Pip como se hace llamar), sugieren depresivamente que nos quedaremos con la heroína "sarcástica y bobita" que saca a relucir la condescendencia y las peores proclividades de su creador.

No queda claro si el autor tiene la intención de que Pip sea tan odiosa al principio, quizas a manera de subvertir los temas del clásico Bildungsroman o como un acto de autosátira. Tal vez sólo está buscando el equilibrio al depender de las viejas configuraciones del sarcasmo, antes de encontrar una manera nueva y convincente.

Por suerte para el lector, el libro retoma rápidamente velocidad y matices; Pip y los otros personajes principales en breve aparecen como personas complicadas que capturan nuestra atención. Pip, quien se siente sofocada por su madre necesitada y reclusa y que se tambalea a causa de un humillante encuentro sexual, parte, como Telémaco, en busca de su padre, misterioso y ausente.

Andreas Wolf, provocador del este de Alemania y seductor de jovencitas que está escapando de las autoridades (por razones decididamente innobles) se transforma en la cabeza de una organización similar a WikiLeaks, con lo que gana notoriedad y fama internacional. Tom Aberante, quien conoció a Andreas años atrás en Alemania y sabe sus peores secretos, usa el dinero del padre adinerado de su esposa, de quien se ha alejado, para comenzar un servicio de investigación periodística.

Mientras tanto Leila Helou, una reportera ganadora del premio Pulitzer que persigue de manera implacable una gran exclusiva, se encuentra indecisa entre dos hombres: su verdadero amor, Tom, y su esposo discapacitado, Charles, que está resuelto a escribir un gran libro. Leila protegerá a Pip al hacerla su pupila y también una suerte de hija sustituta.

Franzen entrelaza astutamente estas tramas, usando grandes cucharadas de coincidencia dickensiana y múltiples giros inesperados para acumular suspenso y entretener. Después del inicio, algo forzado, la novela arranca cuando Franzen escribe con ímpetu y seguridad. A pesar del nombre de Pip y el misterio que rodea su paternidad, Pureza utiliza a Dickens y a "Grandes Esperanzas" como un punto de referencia sólo en la medida en que invoca un abanico de clásicos.

El recuento emocionalmente tangible del miserable matrimonio de Tom y su divorcio de una mujer tempestuosa llamada Anabel recuerda al "Herzog"de Bellow, mientras que las cáusticas descripciones de la danza existencial de Andreas con el sexo y la muerte, podrían llegar a parecer como si Dostoievski se vertiera a través de un filtro estadounidense.

Este tipo de pasajes jamás se sienten poco originales o artificialmente posmodernos porque todas las influencias o modelos que Franzen ha digerido se asimilan rápidamente mediante su voz. En Pureza demuestra la facilidad con que evoca mundos enteros mediante un par de golpes en el teclado: ya sea en la jungla boliviana dónde Andreas se esconde, poblada con "aves del Dr. Seuss, pavas gigantes que trepan árboles frutales" o San Francisco, donde la niebla se derrama desde las colinas como "algo que veías venir", "una temporada en continuo movimiento".

En vez de insistir en el tema de la pureza (como en los peligros de la certidumbre política, el absolutismo moral o la castidad emocional), Franzen permite que éste crezca orgánicamente a partir de una infinidad de tramas. Y en vez de ser condescendiente con sus personajes, como a veces lo ha hecho en el pasado, demuestra una aguda habilidad para retratarlos desde el interior, cuando luchan contra un cúmulo de emociones: más parecen agentes libres quienes, por lo menos, tienen un poco de voz y voto en la elección de sus destinos, que víctimas freudianas cuyos rumbos ya se han determinado mediante los disfuncionales pasados de sus familias.

Al hacer ésto, Franzen añade una nueva octava a su voz. De hecho, es probable que los lectores a quienes sus primeras obras les parecieron misantrópicas, llenas de bilis y rencor, aprecien en esta novela la habilidad con la que no sólo satiriza los impulsos humanos más oscuros y nimios, sino también captura los anhelos de sus personajes por relacionarse y empezar de nuevo... y por reconocer la posibilidad de esas esperanzas.

martes, 20 de octubre de 2015

LA ESMERALDA DE LOS IVANOFF DE ELIZABETH ADLER

El catálogo de Christies anuncia la venta de una "magnífica esmeralda" de cuarenta y cinco kilates, "sin defectos" y la identifica simplemente como "propiedad de una dama". A las pocas horas los corredores de Bolsa y los políticos más poderosos del mundo se movilizan, excitados por la inminente venta en Ginebra.

Los rumores dicen que esa joya forma parte del fabuloso tesoro de los Ivanoff, una pieza que fue vista por última vez sobre la tiara de una princesa rusa presuntamente asesinada durante la Revolución Bolchevique.

Lejos de este escenario, una anciana llamada Missie O'Brien sigue paso a paso las noticias desde un hospital geriátrico de Maryland. Ella conoce todos los secretos de los Ivanoff y está dispuesta a revelarlos, como así también el pasado que ha escondido durante tanto tiempo.

Con un argumento como el que nos ocupa, la novela no podía ser mala, había que darle una oportunidad, y me alegro de haberlo hecho, porque todo lo que se refiere a esa época me fascina.

La historia comienza cuando una princesa de la casa Ivanoff y sus dos hijos, Alexei y Xenia, intentan escapar de quienes les persiguen. Estamos en 1917, están asediados y no tienen más remedio que huir del país, junto a la niñera Missie, una joven inglesa. Eso sí, lo hacen con una verdadera fortuna en joyas. La más preciada, una esmeralda de valor incalculable.

La huida no sale, sin embargo, demasiado bien, puesto que tanto la princesa como su hijo perecen en un ataque. La niñera consigue escapar junto con la niña, se trasladan a América y allí viven sin que nadie sepa quiénes son.

El tiempo pasa, y muchos años después la costosa esmeralda sale al mercado en la casa más famosa del mundo de las subastas. No se expone a quién pertenece, solamente se indica que es de una dama.

A partir de aquí hay varios personajes interesados en la joya y en saber su procedencia: Warrender, un político norteamericano, Reese, una periodista y Valentín un político ruso.

Todos y cada uno de los personajes tienen una fuerza increíble, todas y cada una de las escenas nos llevan a un mundo maravilloso -aunque a veces doloroso-, la historia tiene tensión e intriga en grandes dosis. No se puede pedir más a una novela si esta nos traslada a paisajes sublimes y situaciones que dejan sin aliento.

Todos los lectores habrán leído sobre la Revolución en Rusia, dónde los que pertenecían a las familias nobles fueron perseguidos, acorralados e incluso asesinados. Viene a la memoria, leyendo el libro la película de Anastasia que tan maravillosamente recreaba esa época.

Siguiendo con el argumento, la nieta de los Ivanoff ha sobrevivido y se ve en la necesidad de poner en venta la esmeralda. Este hecho alerta a quienes quieren saber qué pasó con la familia Ivanoff cuando escaparon de Rusia, y tanto los servicios secretos rusos, como los servicios secretos norteamericanos, se ponen en movimiento. Para ellos es importante conocer la identidad de la dama porque creen que tendrán acceso a la enorme riqueza del príncipe Ivanoff si la encuentran.

Me han resultado especialmente interesantes los saltos cronológicos que aparecen en la narración, haciéndonos partícipes tanto del tiempo en que se pone en venta la esmeralda, como del tiempo pasado, cuando sucedieron los hechos. Pero no por esto se hace complicado seguir la lectura, es más, creo que de no haberlo hecho así la narración hubiera perdido fuerza.

Acción, intriga, tensión, muy buenos personajes, una historia preciosa, todo lo podemos encontrar en esta novela. Si como todas las novelas tiene algún fallo, pasa desapercibido y oscurecido por la influencia de una historia maravillosa.

jueves, 1 de octubre de 2015

LA PUERTA AL PAÍS DE LAS MUJERES DE SHERI S. TEPPER

Me apasiona la ciencia ficción cuando es rebelde, radical romántica, orgullosa de su marginalidad, lúcida, dura y amarga, utópica o idealista, implacable o insobornable. Pero siempre me ha sorprendido que esta ciencia ficción de la que hablo (no desde luego la que es conservadora y hasta reaccionaria) haya abordado tan pocas cuestiones humanas tan esenciales como las identidades de género y opciones sexuales no normativas y el pacifismo y antimilitarismo.

Incluso la ciencia ficción feminista (un subgénero construido por muchas autoras que han encontrado en él un territorio muy propicio no sólo para criticar las sociedades patriarcales existentes, sino para presentar alternativas) apenas ha cuestionado el militarismo y la violencia bélica. Quizás porque el feminismo ha tenido que enfrentar demasiadas urgencias en la vida cotidiana de las mujeres: las guerras privadas, los infiernos domésticos.

O tal vez la causa esté en algo que le ocurrió a Alice Sheldon James Jr. la escritora de Chicago que se hizo pasar durante años por autor varón, engañando a todo el mundo. Feminista, y muy sensibilizada hacia la opresión de unos pueblos y comunidades por otros, Sheldon Tiptree nunca logró librarse, sin embargo, de esta paranoia tan extendida en su país, según la cual la guerra es una necesidad ineludible para la autodefensa frente a la maldad de un presunto enemigo.

Pero hay una ciencia ficción pacifista, aunque sea minoritaria dentro del vasto océano de novelas y películas que apuestan por las batallas galácticas de éxito comercial asegurado. Más aún, hay ficciones que cuestionan a un tiempo el militarismo y el patriarcado como sistemas de poder que se refuerzan mutuamente.

Un ejemplo interesante de ello es La Puerta al País de las Mujeres. Sheri S. Tepper nació en U.S.A., Colorado, en 1929, y ha publicado también otras obras como Despertar, Hierba, la Bella Durmiente o Las Siete Margarets. La acción de la Puerta al País de las Mujeres se sitúa en un futuro postapocalíptico dónde la humanidad ha retrocedido hasta un estado de desarrollo que correspondería a nuestra Antigüedad precristiana. De hecho, el grupo humano protagonista de la historia recuerda a los personajes de La Ilíada de Homero. A la epopeya sobre el fín de Troya se hace referencia además en una pieza teatral que las mujeres de la novela representan, igual que a Las Troyanas de  Eurípides, (el dramaturgo griego que mostró allí la violencia específica que supone un conflicto bélico para nosotras, del mismo modo que Homero dijo en la Ilíada casi todo lo que se puede decir sobre la guerra).

En esa comunidad pseudohomérica mujeres y varones viven separados, ellas en ciudades amuralladas dónde se dedican a la agricultura, ganadería y cuidados, mientras ellos, afuera, tienen como ocupación básica la militar. Cada cierto tiempo hombres y mujeres se emparejan para tener hijos, que son criados por sus madres hasta los cinco años, y entonces son entregados a los guerreros.

La mayoría de los muchachos decide permanecer con los guerreros y sólo algunos "los desertores" regresan al País de las Mujeres para convertirse en sirvientes. La escritora plantea en su ficción una cuestión polémica todavía hoy: si las identidades de género masculino-femenino tienen una base biológica o son meras construcciones culturales e ideológicas. Aunque parezca que la obra se decanta por el biologicismo, una reflexión más detenida nos permite plantearnos si una dicotomía tan radical como la que muestra la autora no acaba resultando puro artificio, simulacro.

Muestra Tepper, asímismo, como la educación de niños y niñas los va separando, y como la idea del amor romántico supone una forma de manipulación para las mujeres. Parece claro que esa educación y los valores que se imponen a un género y a otro perjudican igualmente a los hombres, que se ven obligados a seguir un camino guerrero de "honor" y "valentía" que tal vez no desean, y del que poca escapatoria tienen, pues los desertores son despreciados y ridiculizados.

Todo parece moverse con estereotipos tan extremos que percibimos su falsedad, su no naturalidad. Sin embargo, es una novela entretenida y con buen ritmo, y que ofrece mucho para debatir.

martes, 8 de septiembre de 2015

DÍA CERO DE DAVID BALDACCI

John Puller es un combatiente veterano y el miembro más experto del Departamento de Investigación Criminal del Ejército estadounidense. Su padre, militar como él fue toda una leyenda, pero su hermano cumple condena por traición y Puller esta empeñado en averiguar la verdad. A Puller se le asigna un caso en una zona rural y aislada de la región minera de Virginia Occidental. Una familia ha sido asesinada, y la escena del crimen es espeluznante. La inspectora de homicidios local, una mujer obstinada que arrastra con sus propios demonios personales se alía con Puller para emprender la investigación. Mientras este se lleva una decepción tras otra, se da cuenta de que nada ni nadie es lo que parece.

Enfrentado a una posible conspiración que va mucho más allá de las colinas de Virginia, se convertirá en un hombre que  busca hacer justicia, pero debe enfrentarse a una fuerza abrumadora.

Es la primera novela que leo sobre este consagrado escritor que lleva a sus espaldas una multitud de títulos publicados, y que inicialmente no decepciona en su género. Al parecer, también es la primera novela en la que su protagonista es el agente especial John Puller.

Cuando comencé con este libro, debo confesar que me costó mucho dejarlo, tiene un inicio bestial. En cuanto John Puller llega a Drake y se acerca a la escena del crimen para ver los cadáveres, así como posibles pruebas, comienza una narración que difícilmente no te enganchará a continuar leyendo más. No puedo contar mucho más porque ya directamente estaría dando spoilers y a pesar de que es algo que ocurre técnicamente desde el principio, me gustaría que lo descubrierais por vosotros mismos.

Lamentablemente, a mitad del libro comienza a ser bastante pesado, las resoluciones de las pruebas, la jerga y toda la temática militar, así como el tema de la familia de la sargento Samantha Cole, tienen momentos demasiado lentos.

A pesar de mis quejas con respecto a la temática militar, se nota que el escritor se ha documentado de una manera excelente y no ha dejado escapar ningún detalle. La toma en escena de cada momento está muy bien cuidada y aunque es muy lenta en cuanto a la verificación de las pruebas, así como  los posibles enlaces para alcanzar la conclusión de la historia, está muy bien redactado todo.

Otro punto a destacar son los personajes. Por un lado tenemos a John Puller, un veterano de Afganistán e Irak con un marcado carácter no sólo por su profesión militar sino también  por su característica familia. Su padre, un famoso militar retirado y condecorado que es considerado por todos como un héroe, con indicios claros de Alzheimer y su hermano Robert Puller, que a pesar de haber sido uno de los mayores talentos del Ejército, fue acusado de traición y encarcelado.

Pero junto a Puller también tenemos otra personalidad bastante marcada como es la de la sargento San Cole, que ha atenido que demostrar a lo largo de su carrera que su condición de mujer no perjudicaba su condición de policía. También afectada por una familia algo peculiar tras el fallecimiento de sus padres.

Después de hacer hincapié en los caracteres de ambos personajes principales, os aseguro que no os dejarán indiferentes algunas de sus conversaciones, lo que es obvio teniendo en cuenta el carácter de ambos.

Sin embargo, a pesar de que algunas veces ambos necesitan recalcar su autoridad es incluso agradable el ver como conectan estos personajes casi desde el principio de la historia.

En conclusión, está todo muy bien descrito, sin dejar detalles al azar, todo medido al dedillo y muy buen trabajo de de investigación por parte del escritor. Vuelvo a insistir en lo increíblemente bien que comienza la novela y es una pena que no continúe de esa manera tan arrolladora.


lunes, 25 de mayo de 2015

LA SANCIÓN DEL LOO DE TREVANIAN

Trevanian es el seudónimo del escritor norteamericano Rodney Whitaker, (Grandville, Nueva York, 1901) Un veterano de la guerra de Corea que estudió Comunicación y se convirtió en profesor universitario de cine. Su postura crítica hacia su país le llevó a vivir entre el País Vasco francés e Inglaterra dónde murió en diciembre de 2005. Sin duda el nombre de este no demasiado prolífico escritor estará vinculado, de un modo original y ciertamente brillante, al género del thriller de espionaje.

Durante muchos años Whitaker mantuvo en secreto su identidad mientras sus novelas alcanzaban el éxito internacional. Se dijo que era un científico, un diplomático retirado e incluso se llegó a rumorear que detrás de Trevanian estaba el propio Robert Ludlum, autor de la conocida saga de Bourne (algo que parece inconcebible comparando los estilos de ambos autores). Por añadir otro hecho anecdótico a la leyenda de este ilustre seudónimo, hoy bastante desconocido, se decía que muchas descripciones de sus libros fueron censuradas por su alto nivel de realismo, sobre todo aquellas realacionadas con robos de obras de arte.

Las dos primeras obras de Trevanian fueron dos electrizantes thrillers protagonizados por Jonathan Hemlock, un reputado profesor de arte en público y un brillante asesino a sueldo de los servicios secretos americanos en la sombra. La Sanción del Eiger fue la primera y fue llevada al cine por Clint Eastwood en 1975, que dirigió la película e interpretó a Hemlock; en la misma participó como guionista el propio Trevanian pero no debió quedar contento con el resultado final pues siempre calificó el filme como insulso.

La segunda novela del autor fue la Sanción de Loo, libro que nos ocupa aquí. Hemlock retirado de su actividad secreta vive en Londres dónde se dedica a dar conferencias sobre arte y vive de su reputación como cazador de falsificaciones. Pero la tranquilidad no durará mucho, pues una sección secreta del servicio secreto británico encargada de asesinatos selectivos conocida como el Loo, le fuerza a recuperar unas escandalosas cintas que podrían hundir al gobierno inglés.

Si algo no se puede decir de las novelas de Trevanian es que no tengan fuerza y tensión; el suspense está asegurado y la ración de acción y violencia seca y descarnada están sabiamente dosificadas. Sus descripciones, su estilo irónico, cercano al de la novela negra, y su visión políticamente incorrecta del mundo de la política, el arte y el espionaje, le convierten en un autor único en el género.

Lo políticamente incorrecto está presente en esta historia dónde los servicios secretos británicos extorsionan a sus futuros agentes para que les obedezcan y tienen un depósito de cadáveres listos para ser usados según la necesidad. El propio nombre de la sección de Loo, por cierto, una sección dirigida por un sacerdote, ya dice mucho: loo es una palabra coloquial para designar al water y según explican los protagonistas, su nombre viene de que su ubicación estaba al lado del cuarto de baño.

Y para terminar con la lista, y sin querer desvelar mucho de la trama, la mejor manera de desestabilizar al gobierno la encontramos no en grandes conspiraciones ni atentados, sino en el interior de un exótico burdel de lujo. Mención aparte el personaje de Hemlock. Un personaje con la fascinación sofisticada del mejor James Bond de Ian Fleming, pero con unos métodos brutales más parecidos a los de Tony Soprano que a los del espía más famoso al servicio de Su Majestad. Y no es el único personaje interesante del libro, pues la gran mayoría de los secundarios son una buena galería de personajes tremendamente excéntricos que acaban incorporándose a la trama con toda normalidad.

Es, por tanto, esta La Sanción de Loo un thriller trepidante dónde encontramos las habituales dosis de acción e intriga del género, muy dignamente escrito y además nos premia, algo poco habitual en el género, con una visión siniestra y poco complaciente del mundo.

miércoles, 25 de febrero de 2015

JUGADORES DE DON DELILLO

Jugadores no tiene la calidad literaria de White Noise, End Zone o Libra las tres novelas más impactantes de Don de Lillo; sin embargo, en Jugadores encontramos algunas de las constantes, de las obsesiones que configuran la singularidad del autor,  desde el soporte estructural hasta el argumento.

Los protagonistas son Lyle y Pammy, una acomodada y joven pareja neoyorquina; modélica en el más amplio sentido de la palabra, pues no dejan de ser el fiel modelo de tantas otras, y al mismo tiempo, llevan una vida envidiable por lo desahogada. Lyle trabaja en la bolsa y Pammy en una empresa llamada "Consejo de Gestión de Duelo", situada en las torres gemelas. Sin embargo, han perdido la ilusión. Esa sensación de iniquidad se repite una y otra vez -tal vez de forma excesivamente explícita- en la primera parte de la obra. Pammy "detestaba su vida" y tampoco Lyle era mucho más feliz. Se pasa el día viendo la televisión, cambiando los canales en busca de algo que le libere de la tediosa rutina. Incluso el sexo, "actuar" se ha convertido en una actividad mecánica y rutinaria que necesariamente debe de formar parte de la convivencia como cualquier otra acción, lo importante era que Pammy "quedara satisfecha". Lyle se ponía "A su servicio" y "ambos harían esfuerzos para interactuar".

Todo cambia cuando un hombre es asesinado de forma extraña en el mismo parquet de la bolsa neoyorquina. Se trata de un grupo terrorista con el que Lyle entrará en contacto, llegando incluso a formar parte de la célula. Pammy confusa y desconcertada por la actitud de Lyle, decide emprender unas vacaciones con una pareja de amigos homosexuales. A partir de ese momento, la segunda parte de la obra, los dos protagonistas creen haber encontrado un nuevo sentido a sus vidas; sin embargo más pronto que tarde se aventura el retorno a la cotidianeidad. A fín de cuentas en el juego, ya se sabe, unas veces se gana y otras se pierde.

Don DeLillo aborda de forma clara y definitiva en esta novela una de sus principales preocupaciones como narrador: la tragedia personal como reflejo de la tragedia social (¿o será tal vez al revés?) En Underworld lo afirmado alcanza su expresión más gráfica, pero es en Jugadores donde lo plantea por primera vez en torno a una estructura que, si bien no podemos calificarla de fragmentada, sí que se plantea en torno a la fractura narrativa.

Resulta también significativo que tanto el tema como ciertas particularidadaes de la obra se antojen plenamente actuales, incluso pudiéramos pensar que DeLillo ha forzado el argumento en vista de los luctuosos sucesos que cambiaron la historia del mundo.

El diseño psicológico de los personajes, de los protagonistas, no es tan elaborado como en las novelas anteriormente mencionadas; tampoco resultan plenamente convincentes las acciones de algunos personajes como la tragedia final de Jack, uno de los homosexuales con los que viaja Pammy; sin embargo, sí que logra recrear de forma magistral el zeitgeist de las relaciones entre la pareja protagonista. Ellos, como nosotros, tal vez llegaron a entender que "No era nada malo sucumbir a unos cuantos sentimientos falseados".

lunes, 15 de diciembre de 2014

CARTHAGE DE JOYCE CAROL OATES.

Una y otra vez compro novelas de Joyce Carol Oates y en la contraportada siempre leo "Todo un clásico sobre el que aletea el Nobel. Ojalá se lo den algún día. Me cae bien Oates. Tiene setenta y seis años y una imagen que parece sacada de un albún de fotos del grupo Bloomsbury. La imagino en el supermercado de su pueblo, comprando comida macrobiótica, escribiendo a mano y llevando a recliclar sus pilas. Se ve que es obstinada e infatigable y tiene un estilo propio muy acusado.

Las suyas son historias en las que el dolor que produce la violencia se hace fuerte en el cuerpo y la mente de los personajes para habitar allí durante largas temporadas, a veces años, mientras los efectos del golpe -una violación, una paliza, un asesinato, una cadena de malos tratos- se extienden como una mancha de aceite alrededor de la víctima, contaminando a familias enteras y ensuciando la claridad con la que en un principio distinguíamos a víctimas y verdugos. Casi nadie sale limpio de los golpes de Oates.

En esta ocasión, como en su, tal vez, más famosa novela: La Hija del Sepulturero, y como también en Mamá, Violacion, Mujer de Barro, Qué fue de los Mulvaney o Hermana mía, mi Amor, Oates escribe una novela en la que la violencia arroja a los personajes lejos de su entorno y les obliga a reconstruirse.

La hija de un ciudadano de primera, exalcalde de la localidad de Carthage, desaparece una noche, tras haber sido vista en compañía del exnovio de su hermana, un excombatiente condecorado en la guerra de Irak. En ese momento descarrila el tren de la tranquila familia Mayfield y los personajes se deslizan hacia un mundo cada vez más ajeno al escenario social de telefilm con que había arrancado la novela.

Sale a flote cuánto de feo y doloroso puede haber en la relación entre dos hermanas profundamente desiguales -la lista y la guapa- y cuánto de trágico puede haber en las heridas de la guerra. Los afectos se desintegran y aparecen otros nuevos, pero ya no están en las tranquilas calles residenciales de Carthage, sino en mundos alternativos, marginales, en los que seres que tampoco son del todo puros dan refugio a almas desubicadas y a personajes dolientes en proceso de reconstrucción.

Hay un gran manejo del suspense, y la voz que narra la historia es originalísima. Oates es una maga de la escritura, tiene un dominio magistral de los puntos de vista. A ratos se diría que escuchamos a los vecinos de Zeno Mayfield contar la tragedia de su hija, porque cuando quiere, la autora construye un narrador muy oral que subraya en cursiva palabras clave a modo de titulares, a modo de tópicos, y parece que estamos escuchando a alguien comentar lo que cuenta la radio. Otras veces es un narrador omnisciente, más clásico, quien nos transmite el escalofrío del miedo, la soledad, la impotencia, la culpa, la confusión o el abandono de los personajes y qué potencia, qué credibilidad cuando Oates deja que sea uno de ellos quien tome la palabra.

Oates es tan grande que entiendes a todos y a todo, al agresor y a la víctima; a las causas y a los efectos, pero se alarga demasiado en ciertos pasajes que ulteriormente no tienen desarrollo apenas por lo que resultan poco aprovechados.

Sin embargo, con Oates casi siempre te encuentras con una escritora que seduce y nunca desilusiona. Una excelente novela.

viernes, 6 de junio de 2014

LUCIA, LUCIA DE ADRIANA TRIGIANI.

Lucía, Lucía es una atractiva historia pero Adriana Trigiani no ha sido capaz de desarrollarla suficientemente por lo que queda bastante limitada. Sin embargo, comienza con una buena estrategia narrativa: la de partir del presente para a partir de ahí relatar el pasado en primera persona. La novela adolece de defectos narrativos evidentes que restan brillantez a la narración y hacen que resulte anodina. Se echa de menos una mayor versatilidad en el lenguaje y un rítmo más fluido.

La historia comienza con la aparición de Kit Zanetti, una aspirante a dramaturga que ocupa un apartamento en un viejo edificio del East Village, dónde las reparaciones siempre son a medias y siempre quedan sin realizarse del todo. Allí vive también Lucía, una mujer de setenta y ocho años que es tía del propietario del edificio. Una tarde Lucía invita a Kit a tomar el té a su apartamento y allí le cuenta la historia de su vida. La narración vuelve así al pasado que será relatado como tiempo presente y en primera persona.

Nueva York, decada de los cincuenta. Lucía Sartori tiene veinticinco años, es hija de un próspero inmigrante italiano y vive en el corazón de Greenwich Village. La joven parece tenerlo todo: un buen trabajo como modista especializada en los prestigiosos almacenes Altman y Co. de la Quinta Avenida, una familia que la quiere, unos amigos con los que comparte buenos ratos y un prometido. Lucía disfruta de las reuniones familiares, las salidas con las amigas, las charlas con su jefe el diseñador Delmarr, las fiestas de barrio en Litle Italy y las noches de jazz en el hotel Carlyle. Sin embargo, el tiempo pasa, la presión social que espera de ella matrimonio e hijos aumenta y Lucía se ve ante el dilema de casarse, lo que supondría ejercer exclusivamente de esposa y madre o continuar con su trabajo y sus sueños.

Para escándalo de muchos elegirá su independencia y aunque la ruptura de las convenciones sociales deje, inevitablemente, secuelas saldrá adelante hasta que conoce a un hombre joven y misterioso con el que se promete en contra de la opinión de su padre. Sin embargo, la familia cede y se organiza una gran boda que tendrá para Lucía un desenlace funesto.

Pese a todos sus defectos narrativos es un relato agradable y  está bien presentada en la novela el modo de vida de los inmigrantes italianos de Greenwich Village en los años cincuenta, sus costumbres, cultura y aspiraciones así como la diferencia de vida entre Italia y América y sobre todo el mundo de la alta costura en ese tiempo. 

martes, 27 de mayo de 2014

CUENTOS COMPLETOS DE SCOTT FITZERALD

Cabeza y Hombros. Titulado en un principio Nest Feathers, el cuento fue uno de los que Fitzgerald escribió en el otoño de 1910, después de que aceptasen publicar su primera novela, A este lado del Paraíso. El relato anticipa, de manera curiosa, su propia vida. Si el matrimonio obliga a Horace, un prometedor joven erudito en Filosofía, a abandonar sus estudios y dedicarse al mundo del espectáculo, el matrimonio del autor con Zelda Sayra en abril de 1920 pronto obligaría a Fitzerald a dedicarse a escribir y vender literatura de evasión.

Berenice se Corta el Pelo. Ocupa una posición importante en el canon de Fitzerald como temprano e ingenioso tratamiento de un tema característico sobre el que el autor volvería, más tarde en un tono más serio: la lucha por el éxito en la sociedad y la determinación con que sus personajes se entregan a ella. El cuento se basa en el detallado memorandum que el autor le envió a su hermana Annabel aconsejándole como conquistar la admiración de los chicos: cultiva un determinado encanto físico.

El Palacio de Hielo. Fue el primero de una serie de relatos en los que Fitzerald consideraba las diferencias tanto culturales como sociales entre el Norte y el Sur. El autor era completamente consciente de la influencia del Sur sobre sus heroínas, reforzada por su matrimonio con una belleza de Alabama.

El Pirata de la Costa. Fue el tercer cuento que el autor publicó en el Saturday Evening Post y demuestra sus rápidos progresos como versátil narrador. Es el primer relato en el que se desarrolla el tema, recurrente en la obra de Fitzerald, de una heroína conquistada por la extraordinaria hazaña de su enamorado.

Primero de mayo. Es la primera gran novela corta de Fitzerald, publicada durante su primer año de escritor profesional. Primero de mayo (S.O.S.) fue la obra de mayor éxito entre las que inspiró el interés ocasional del autor por la escuela narrativa naturalista y determinista. Está inspirado en la sensación de fracaso del autor durante la primavera de 1919 cuando trabajaba en una agencia de publicidad de Nueva York.

El Gominola. Fue escrito como continuación de El Palacio de Hielo. Fitzerald añadió este comentario cuando incluyó el Gominola en Cuentos de la era del jazz: "Esta es una historia del Sur que se desarrolla en la pequeña ciudad de Tarleton en Georgia. Siento un gran afecto por Tarleton pero no sé por qué cada vez que escribo un cuento sobre Tarleton recibo cartas de todos los puntos del Sur criticándome abiertamente. El Gominola también mereció una buena dosis de cartas reprobatorias".

El Extraño Caso de Benjamin Button.  Fue su segundo relato de corte fantástico, un estilo en el que escribió algunos de sus cuentos más brillantes y que quizá le atraía por su tensión entre romanticismo y realismo, así como por el desafío que la fantasía plantea: convertir lo imposible en verosímil.

El Diamante tan Grande como el Ritz. Titulado primero el Diamante en el Cielo. Este clásico de la novela breve fue rechazado por el Post y por otras revistas de gran circulación, incluso después de que Fitzerald eliminara entre cuatro y cinco mil palabras. Los responsables de las revistas consideraron el cuento incomprensible, blasfemo, o una desagradable sátira contra los ricos.

Sueños de Invierno. Escrito mientras Fitzerald ideaba su tercera novela, El Gran Gatsby. Es el más convincente de los cuentos que guardan relación con el mundo de Gatsby. Trata, como la novela, de un joven cuyas ambiciones acaban identificándose con la conquista de una muchacha rica y egoista. Los cuatro últimos párrafos del relato destacan por la compleja explicación que Fitzerald ofrece sobre la sensación de transitoriedad de Dexter, el protagonista, que se duele por haber perdido la capacidad para sentir dolor.

Estos cuentos se caracterizan por haber sido los precursores y las pruebas de El Gran Gatsby y de Suave es la Noche. Generalmente, en ellos Fitzerald cosifica las sensaciones al mismo tiempo que humaniza los objetos dotándolos de vida lo que da lugar a un original efectismo. En cuentos sucesivos el protagonista luchará tenazmente aunque sin éxito por el amor de una muchacha bella y frívola. Sin embargo, conseguirá salir indemne de la prueba y optará por dedicarse a su realización personal.

domingo, 9 de junio de 2013

AL ESTE DEL EDÉN DE JHON STEINBECK

Epopeya de resonancias bíblicas que aborda aspectos de la condición humana como el bien o el mal, o la vida como una lucha incesante. Narra las vicisitudes de dos familias, Los Trasks y los Hamilton, a lo largo de tres generaciones, entre la guerra de Secesión y la Primera Guerra Mundial en el lejano valle Salinas, en la California septentrional. 
 
Es casi seguro que todos hemos visto en el cine la película incluso más de una vez y por esto quizás pocos se han dignado leer la novela. Pues bien, poco o casi nada tiene que ver con la película, debido en parte a su extensión. Resulta una novela fascinante, y constituye la obra principal del Premio Nobel Jhon Steinbeck y la más popularmente conocida además de ser en cierta manera autobiográfica, pues está narrada  por Jhon el hijo de Ernest Steinbeck y Olive Hamilton que hace de misterioso narrador omnisciente, contando sucesos muy próximos a él sin involucrarse nunca.
 
Esto es así porque en vez de circunscribirse a su propia familia, narra la historia de sus abuelos, Samuel y Liza Hamilton y mientras se extiende en las vidas de algunos de sus hijos como, por ejemplo, Tom, otros como Olive, la madre del autor, aparecen muy oblicuamente pasando desapercibidos.
 
La narración comienza contando la historia de Cyrus, el padre de Adam Trasks -el personaje principal- quien después de haber educado a sus hijos Charles y Adam como reclutas entrenándolos duramente e inculcándoles las excelencias de la milicia, se descubre la paradoja, al morir Cyrus, de que él no participó en ninguna batalla y que, por lo tanto, vivió e hizo vivir una mentira. Narra también en la primera parte el asentamiento y progenie de los Hamilton y es aquí dónde aparecen una rica galería de personajes que tendrán su importancia sólo en la segunda parte del relato, centrada en Adam Trasks y sus hijos Caleb y Arón. 
 
La primera parte está dominada por la poderosa presencia de Samuel Hamilton, personaje polifacético y de gran influencia en su entorno quien a la muerte de su hija Una se derrumba, perdiendo su alegría y vitalidad. Samuel, antes de eso, podía haber pensado y filosofado a propósito de la muerte pero, en realidad, no creía en ella. El y todo lo que le rodeaba eran inmutables. Cuando apareció la muerte verdadera la consideró un ultraje, una negación de la inmortalidad y aquella sola resquebrajadura en su muralla hizo derrumbarse todo el edificio. De hecho, toda su familia se resiente tan profundamente que muchos de ellos pierden la vida. Nada es concebible sin Samuel.
 
Otro personaje memorable es Lee, el cocinero y filósofo chino capaz de cuidar la casa y los niños de Adam Trasks y al final del día reunirse con otros sabios para filosofar sobre el significado de la Biblia y de la vida en general. Lee no se siente inclinado hacia los dioses pero experimente un gran amor por el resplandeciente instrumento que es el alma humana; algo maravilloso y único en el universo.
 
Será, sin embargo, Cathy Ames la mujer de Adam Trasks y madre de Caleb y Arón el personaje más misterioso y complejo de toda la novela además del más negativo y el epítome del mal. Ya desde niña da señales de ser diferente, peligrosa y causante de oscuros sucesos que nunca llegan a aclararse del todo pese a que la evidencia la señala a ella como culpable. Cathy no se sentirá unida a nadie, ni a sus padres a quienes hace morir en un incendio, ni a sus hijos a quienes abandona. Imposibilitada de sentir afecto o simpatía por nadie acabará sus días en un aislamiento lleno de incertidumbre y temor.
 
La descripción de los parajes naturales y el paso de las estaciones y del tiempo están tratados por Steinbeck con el profundo lirismo a que nos tiene acostumbrados, mientras que la prosa y el rítmo narrativo atrapan ineludiblemente al lector a lo largo de sus casi seiscientas páginas. Una obra maestra.

sábado, 25 de mayo de 2013

EN LUCHA INCIERTA DE JOHN STEINBECK


La injusticia social que favorece a unos pocos privilegiados, mientras la mayoría apenas tiene para sobrevivir en malas condiciones y la lucha organizada, encabezada por unos pocos radicales es el motivo escogido por John Steinbeck en este relato.El autor muestra qué ocurre cuando un grupo de trabajadores se rebela para tratar de conseguir un salario justo; señala cómo se organizan y qué movimientos llevan a cabo en una lucha muy desigual, dónde el opresor tiene todos los triunfos en su mano.El protagonista, Jim Nolan, está cansado de sentirse burlado por el sistema y por la vida que ha llevado con la que no ha conocido nunca ninguna satisfacción, por lo que decide afiliarse a un partido radical y trabajar en él con otros compañeros.Jim acompaña a su jefe, Mac, a organizar una huelga en los Pomares, dónde se recolectan manzanas, ya que allí los patronos han reducido los salarios a los trabajadores en un 30%. Allí les acompaña, en principio, la suerte pues Mac se granjea la simpatía de London, el jefe de la cuadrilla de asalariados, al ayudar a su nuera a dar a luz. Muy pronto consiguen ayuda para acampar en la arboleda de Anderson con la promesa de recogerle gratuitamente sus manzanas.
 
Steinbeck no muestra en el relato sólo el punto de vista de los organizadores de la huelga, sino que también nos hace conocer el de los trabajadores, el de los patronos y el del propio autor, personificado en la figura de Burton, el médico que cuida de los heridos y de la higiene en el campamento. A través de este personaje, el autor se muestra imparcial, como un mero observador de la realidad y de la naturaleza de los hombres, que no aprueba ni desaprueva el radicalismo, sino que se muestra interesado por lo que puede producir.
 
Aunque trata desde los inicios la formación, el desarrollo y el desenlace de una huelga, Steinbeck mantiene el interés humano, así como el cuidado por perfilar los principales personajes a lo largo de toda la narración,  cuya prosa recuerda por su brillantez y precisión otros relatos tan importantes como pueden serlo Las Uvas de la Ira o A un Dios Desconocido.       
 
 
 

 
 


sábado, 18 de mayo de 2013

A UN DIOS DESCONOCIDO DE JOHN STEINBECK

Excelente relato de Steinbeck donde cobra primacía la naturaleza sobre los personajes que son claramente secundarios y siempre marcados por ella, que rige sus destinos.
 
El protagonista, Joseph, siente tan gran pasión por la tierra que cuando la ve se lanza sobre ella y arranca a puñados los matorrales, su cara y su barba cubiertas de tierra como si celebrase sus esponsales con ella, con la húmeda tierra del oeste.
 
La naturaleza en la primera parte del relato aparece vívida y luminosa: la tierra, los árboles, la luna, el sol; todo es armonioso y límpido después de las lluvias. El panteismo inunda toda la obra. Antes de morir el padre de Joseph prometió que iría a visitar el rancho y las tierras de su hijo en el Oeste y, efectivamente, cuando Joseph recibe la noticia de la muerte de su padre un fuerte viento se alza oloroso de agua y hierba, agitando fuertemente las ramas de un roble cercano. Joseph lo reconoce y le da la bienvenida, se arrima al árbol y besa su corteza comenzando así un rito sagrado donde los elementos naturales tienen vida propia y más bien mágica, y se establece una comunión natural entre el hombre y la naturaleza.
 
Thomas, el hermano mayor de Joseph tiene tiene una relación de comprensión y entendimiento con los animales. Los trata con coherencia y los animales responden con gratitud y docilidad a su mandato; los entiende y los mata con el mismo sentimiento que éstos experimentan matándose entre sí. El mundo natural cobra preponderancia al mundo social de los hombres. Sin embargo, Steinbeck como siempre, disecciona la conducta humana analizando pormenorizadamente el carácter de Joseph, el de sus cuatro hermanos y el de Juanito, su ayudante y acompañante fiel, mostrando claramente sus fallos y grietas.
 
Por su parte, el difunto padre de Joseph se fusiona con la tierra hasta hacerse el símbolo viviente de una unidad, la naturaleza y sus habitantes, traspasándole este sentimiento y autoridad a Joseph que además de patriarca del clan pasa a ser guardián y custodio de la tierra.
 
Además de panteismo Steinbeck inunda el relato de alusiones bíblicas otorgándole un marcado carácter religioso regidor de los destinos de los hombres. El protagonista, en la primera parte del relato siente la alegría que debió experimentar Abraham al ver los primeros frutos de la tierra prometida cuando los miembros de su tribu y los animales comenzaban a multiplicarse, anhelando que todo lo que le rodeaba creciera de prisa, concibiera y se multiplicara, siendo el único pecado posible la esterilidad, un pecado intolerable e imperdonable. Joseph irradia luz con esta nueva religión.
 
Sin embargo, Steinbeck deja patente la futilidad de las acciones y deseos de los hombres así como de todas sus creencias y ritos en la segunda parte del relato que bien puede ser interpretado como una crítica feroz a toda religión ya sea natural u ortodoxa. 
 
 
 


miércoles, 3 de abril de 2013

EL MAL DE PORTNOY DE PHILIP ROTH



El Mal de Portnoy es una sátira hilarante, irónica y mordaz en el que Philip Roth se hunde en las profundidades del alma judía para desmenuzarla y ridiculizarla, socavando sus cimientos.
 
El protagonista, Alexander Portnoy, nos narra su vida desde su niñez hasta la edad madura y sus constricciones en el seno de su familia y en la pertenencia a su raza.
 
Alex vive con su familia: su padre, su madre y su hermana Hanna pero no los soporta. Los cuidados de su madre le parecen fanáticos e histéricos y a su padre, un ocupado agente de seguros aquejado de estreñimiento y dolor de cabeza, le considera un pobre hombre.
 
Nuestro protagonista odia a sus padres por su estrechez mental, por su arrogancia moral, por la noción que tienen -a juicio de Alex- increiblemente extraña de la vida, pero sobre todo por el complejo de culpa que generan en él con sus recriminaciones y expectativas: esperan de él que sea el perfecto hijo judío en todo momento, algo que a él le saca de sus casillas.
 
Pero Alexander no está solo en contra de la religión judia, también lo está del cristianismo y de cualquier religión que aspire a someter a la humanidad. El es un librepensador que opta por el socialismo y la dignidad del hombre, aunque en la práctica, es un hombre temeroso de cualquier compromiso y atadura, especialmente el compromiso con una mujer. Atraído desde su adolescencia por las muchachas gentiles que conoce, no se compromete con ninguna, para desesperación de sus padres que quieren verle casado y con hijos que perpetuen su nombre, según la tradición.
 
La verdadera pasión de Alex es el sexo; desde su temprana adolescencia se ve impelido a practicar el onanismo varias veces al día, recurriendo a extrañas tretas y ya de mayor buscará siempre a la mujer que más placer sea capaz de proporcionarle.
 
Philip Roth da rienda suelta a toda su ironía en este relato hilarante y cruel. Una crítica feroz contra las debilidades judias, sus miedos, inseguridades y complejos de culpa relatados por un protagonista totalmente histriónico y divertido. 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA CONJURA CONTRA AMÉRICA DE PHILIP ROTH

En junio de 1940 se produjo la nominación de Charles A. Lindbergh, el héroe norteamericano de la aviación de fama internacional, como candidato a la presidencia de Estados Unidos y a partir de entonces las cosas empezaron a cambiar drásticamente en América.
 
Philip Roth recrea los tres años de mandato de este controvertido presidente en un relato autobiográfico de marcada tendencia realista, pues aunque es un relato de ficción, la mayor parte de los hechos que en él se narran son históricos.
 
La narración es autobiográfica, relatada en primera persona por un jovencísimo Philip Roth de nueve años de edad, quien pasa drásticamente de ser un niño confiado y dócil a inestable y fugitivo por causa de lo que ve y oye en su entorno, tanto en las calles como en el núcleo familiar.
 
La Conjura contra América se adentra en el análisis de la figura de Charles A. Lindbergh, subrayando las desastrosas consecuencias de su mandato para toda Norteamérica y, en especial, para los judios norteamericanos y a un nivel mucho menor, pero imprescindible para la cohesión del relato, las consecuencias para la familia Roth y su entorno más próximo.
 
En un principio vemos que la familia Roth constituye una familia normal compuesta por cuatro miembros, dos de ellos niños, Sandy de doce años y el protagonista de siete, Philip. El padre es vendedor a comisión, la madre organiza la Asociación de Padres y Profesores en la recién construída escuela de la avenida Chancellor, donde van el protagonista y su hermano.
 
Israel aún no existía, seis millones de judios aún no habían dejado de existir y la relación que tenía la familia con la lejana Palestina era nula, ellos se sienten norteamericanos y no judios, su patria es América. Sin embargo, durante el mandato de Lindbergh esa ciudadanía se pone en cuestión
 
Pero la relación de Lindbergh con Alemania comienza antes de ser proclamado presidente. Como ciudadano particular empezó a viajar a la Alemania nazi; unos viajes que lo convirtirían en un infame para la mayoría de los judios norteamericanos. Durante cinco visitas que realizó fue agasajado por el mariscal del aire, Goring y condecorado ceremoniosamente en nombre del Führer. Él, por su parte, expresó con toda franqueza la alta consideración en que tenía a Hitler; dijo de Alemania que era la nación más interesante del mundo y calificó a su líder de gran hombre. Y todo este interés y admiración los manifestó después de que las leyes de Hitler de 1935 hubieran privado a los judios de Alemania de sus derechos civiles y sociales y de sus propiedades, anulado su ciudadanía y prohibido que contrajeran matrimonio con arios. 
 
Sin embargo, lo peor estaba por venir. Al comenzar su mandato, Lindbergh empezó a propulsar programas de segregación para los judios norteamericanos destinados como una primera medida a aislarlos y debilitarlos. Philip Roth empieza a desvelarnos las consecuencias de la era Lindbergh: Al padre del protagonista lo trasladan según un programa aprobado por el Gobierno a Danville Kentucky, una población dónde solo hay gentiles, pese a las protestas de toda la familia que va a ver alterado su "modus vivendi". El único que se alegra es Sandy, el mayor, porque Kentucky está a veinte kilómetros de la granja dónde pasó el verano en otro programa para niños judios.
 
Se suceden disturbios con matanzas de judios en Boston Sur, tumultos en Detroit, Lousville, un atentado con bomba incendiaria en Cincinati, caos en Saint Louis, Pittsbourg, Buffalo, Akron, Youngstown, Peoria, Scranton y Syracuse. La señora Wishnow, vecina de los Roth, es asesinada en Lousville; tras darle una paliza y robarle pagó con su vida por la difamación del buen nombre de Lindbergh, llevada a cabo según las fuentes del gobierno, primero, por el difunto locutor Walter Winchell y ahora por el aparato de propaganda controlado por los judios del primer ministro Churchill y el rey Jorge VI.
 
El autor nos ofrece el panorama de un país que temporalmente perdió su democracia y fue un caos absoluto, un país que se convirtió en un caldo de cultivo propicio para el nazismo más atroz, gracias al pacto de Islandia entre Lindbergh y Hitler y a una supuesta conjura sobre la que se han escrito muchas conjeturas y suposiciones.
 
La obra, como todas las de Philip Roth, es densa y está centrada como muchas otras obras del autor en la historia norteamericana, por lo que la anécdota familiar es un mero pretexto que sirve para subrayar los desastres que acaecieron durante la época que relata el protagonista.

sábado, 2 de marzo de 2013

ELEGÍA DE PHILIP ROTH

Un texto existencialista de Philip Roth, quizás el más desolado y negativo. En él reflexiona reiteradamente sobre la caducidad de la vida y la vulnerabilidad del ser humano, la pérdida, el arrepentimiento y el estoicismo. Es un texto como diría Milan Kundera sobre la insoportable levedad del ser. Nada es duradero ni inalterable; en cualquier rincón acecha el desastre que se cierne sobre nosotros a la velocidad del rayo para aniquilarnos.
 
Pero si la muerte es el tema principal del relato, la enfermedad, no obstante, es el más profusamente tratado y el que impregna todas las páginas del libro. El protagonista desde niño convive con la enfermedad, pero su primera experiencia con la muerte y la que imprime un hito en la historia será un verano de su niñez cuando el mar arroja a la costa el cadaver de un marino cuyo buque cisterna había sido torpedeado por un submarino alemán, a solo una manzana de distancia de la casa donde los cuatro miembros de la familia alquilaban una habitación durante un mes cada verano. Los guardias costeros patrullaban de día y de noche para impedir que los saboteadores desembarcaran en los miles de kilómetros de playas desiertas, pero algunos lograban penetrar sin que los detectaran y se sabía que, junto con oriundos del país simpatizantes de los nazis, establecían desde la costa comunicación con los submarinos que merodeaban por las rutas de navegación de la Costa Este y que habían hundido barcos frente a la costa de Nueva Jersey desde el comienzo de la guerra, una guerra  que estaba más cerca de lo que se imaginaba la mayoría de la gente y el horror también.

El segundo hito en la historia será a los nueve años en el hospital dónde  intervienen al protagonista cuando muere un compañero de habitación el mismo día que ingresa en él. La desnudez de la cama desprovista de sábanas y almohadas le hace comprender que a su compañero le ha sobrevenido la muerte.

A los treinta y dos años ya tiene ideas marcadas acerca de la finitud, de su próximo final y de la nada. Un día mientras pasea por la playa junto a Phoebe, que será la mujer más importante de su vida, mira al cielo y la profusión de estrellas le habla sin ambigüedades de que está destinado a morir y el ruido del mar, así como la pesadilla de la negrura más profunda bajo el frenesí del agua, le acucian a huir de la amenazante nada para refugiarse en su acogedora, iluminada y poco amueblada casa de la playa.
 
A partir de ahí la narración se convierte en el relato detallado de todas las enfermedades del protagonista y de sus consiguientes penalidades, (también aparecen detalladas las enfermedades de su mujer, padres y amigos) de su deseo de vivir a pesar de todo y de la historia de sus tres matrimonios fallidos a causa de su invencible promiscuidad.
 
Elegía es un texto sobrecogedor donde la fragilidad del ser humano y su decadencia y extinción inundan todas las páginas del relato. Philip Roth ha creado una narración obsesiva donde la enfermedad, la pérdida y el arrepentimiento bailan una danza macabra e insistente que necesariamente sobrecoge al lector de principio a fín sin otorgarle un respiro.
 
 
 
 

lunes, 25 de febrero de 2013

INDIGNACION DE PHILIP ROTH

Indignación es una atroz crítica a la guerra y también a la religión. Está centrada en la guerra que comenzó el 25 de junio de 1950 cuando divisiones de Corea del Norte, armadas por los soviéticos y los chinos comunistas penetraron en Corea del Sur cruzando el paralelo 38 y se iniciaron los sufrimientos de la guerra de Corea. Tras haber sufrido fuertes bajas, las fuerzas de las Naciones Unidas encabezadas por Estados Unidos respondían con grandes contraofensivas. Es en este contexto que nuestro protagonista y narrador en primera persona, Marcus Messner, ingresa en Robert Treat, una pequeña universidad situada en el centro de Newark, bautizada en honor al fundador de la ciudad en el siglo XVII. Marcus es un alumno responsable, prudente y diligente que trabaja con ahinco para sacar sobresalientes, solo sale con las chicas "buenas" y se entrega a fondo en los debates además de ser un versátil jugador de cuadro en el equipo de beisbol. Marcus vive, en un principio, bastante satisfecho rigiéndose por las normas de los adolescentes de su barrio. El padre de Marcus es carnicero kosher y para costear sus estudios tiene que prescindir de Isaac, un cortés y tranquilo joven ortodoxo con casquete en la cabeza que había iniciado el aprendizaje como ayudante en la carnicería. Por ésto, la madre de Marcus tiene que ayudar al padre detrás del mostrador a jornada completa y sólo así pueden llegar a final de mes.
 
Philip Roth enfatiza y recalca muchos aspectos de la guerra de Corea para subrayar su poder letal como que las tropas norteamericanas nunca habían luchado en una guerra más aterradora que aquella, enfrentada a una oleada tras otra de soldados chinos que parecían inmunes a su potencia de fuego y contra los que, a menudo, tenían que luchar en trincheras con bayonetas y sus manos desnudas. Debido a ésto las bajas norteamericanas eran numerosas a lo que contribuía el gélido invierno coreano y el dominio que tenía el ejército chino en el combate cuerpo a cuerpo y la lucha nocturna.
 
Marcus quiere estudiar algo y hacerlo lo mejor posible para librarse del odioso oficio de carnicero que si él no lo remediaba heredaría de su padre y piensa como trasladarse del cuerpo de transporte -al que sería adscrito obligatoriamente- al departamento de inteligencia militar después de graduarse como primero de su promoción.
 
Sin embargo, Marcus para alejarse de su padre con el que empieza a tener problemas se adscribe y traslada a Winesburg, una pequeña universidad de humanidades en el Medio Oeste. Sin embargo, allí pronto se siente asfixiado por lo tradicional y pacata que resulta. Al ser obligatorio los servicios religiosos para poder graduarse y Marcus ser ateo y seguidor del filósofo Bertrand Russel, no le queda otro remedio para sobrellevar los servicios religiosos que evocar mentalmente una canción cuyo brioso rítmo y letra marcial había aprendido en la escuela elemental, cuando la segunda guerra mundial estaba en su apogeo y todas las semanas tenían una reunión destinada a afomentar las virtudes patrióticas en la que los niños cantaban al unísono las canciones de las Fuerzas Armadas. Ese será el comienzo de la "indignación" de Marcus por el ambiente que le rodea.
 
Phillip Roth nos narra cómo una serie de episodios y sucesos en apariencia triviales pueden llegar a ser los determinantes de una tragedia. Si Marcus no hubiera conocido a sus compañeros Flusser, Elwyn y Cloter no hubiera pasado nada. Si no se hubiera hecho amigo de Cloter no hubiera pasado nada. Si no hubiera permitido que Cloter contratara a Ziegler para que le sustituyera en los insoportables servicios religiosos, Marcus habría tenido una oportunidad a pesar del ambiente opresivo que genera la universidad de Winesburg. Pero Marcus no podía creer como un niño en una deidad que rigiese su destino y todas las circunstancias se aunan para tejer la tela de araña en la que acaba preso y sin posibilidad de salvación porque la guerra continúa.
 
Pero si bien la guerra de Corea será el detonante de la tragedia de Marcus, Philip Roth deja claro que la gazmoñería y falta de miras, así como el opresivo ambiente religioso de la universidad de Winesburg serán los detonantes del fín.
 
El autor lanza una mirada acerada al pensamiento totalitario y critica uno a uno sus componentes, los hilos envolventes que, como en el caso de Marcus, conducen muchas veces a la tragedia.  

miércoles, 23 de mayo de 2012

MEMORIAS DE UNA VIUDA DE JOYCE CAROL OATES

En esta novela autobiográfica que constituye un documento desgarrador y auténticamente sincero, Joyce Carol Oates nos narra  sus penalidades más íntimas durante la enfermedad de su marido y después de su muerte, al quedarse viuda, su dolor lacerante, su desconsuelo. La autora expone más que en ninguna otra de sus obras toda su intimidad de la que siempre ha sido tan celosa, al descubierto.

Desde el principio, su experiencia se podría condensar en un sentimiento nuevo para ella: una  enorme vulnerabilidad, el desmoronamiento de toda la estabilidad y confianza en la vida que tenía; nos logra transmitir la sensación de que todo lo que tenemos puede desaparecer por completo y dejarnos desvalidos cuando lo nunca previsto, lo inesperado irrumpe en nuestras vidas de repente.

Nos remite a lo atemorizantes que pueden ser algunos lugares comunes como un hospital con sus numerosas salas, habitaciones y personal: médicos, enfermeras, personal subalterno y nos hace llegar fácilmente el olor de la melancolía que se respira en ellos, pues  es el olor de la memoria.

El abrumador sentimiento de culpa por no haber estado con Ray, su marido, en el momento de la muerte así como la idea de que no lo ha conocido lo suficiente, -su misma proximidad le hacía distinguirlo deformado, sin objetividad- impregna las páginas de la novela. La idea de que Ray murió por negligencia médica y solo no la abandona. Un gran afán de conocer aspectos insospechados de Ray invade a Joyce cuando se queda viuda. Ansía descubrir cosas sobre él que, supuestamente, por negligencia o falta de interés y de tiempo nunca llegó a sospechar. Ésto la lleva a releer sus escritos, incluso una novela inacabada de hace más de diez años que se ocultaba en el fondo del armario mientras la sensación avasalladora de haberle fallado la inunda. 

Todo le recuerda al ausente y en su casa tiene numerosas habitaciones que ella llama "fantasmas" a las que se ha prohibido entrar. Tampoco puede cocinar ni comer normalmente pues la idea de hacerlo sola le repele. Sólo su trabajo como profesora en la universidad la estabiliza y constituye para ella una especie de oasis en medio de un desierto devastador, haciéndole sentir que todavía puede realizar cosas de valor, que no está acabada, ya que como ella dice: "Navegamos siempre a la deriva y en la incertidumbre. Nada se queda a nuestro lado. Esta es nuestra condición natural y, sin embargo, es completamente opuesta a nuestras inclinaciones: ardemos en deseos de encontrar un terreno firme y una base segura y definitiva sobre la que construir una torrre que llegue hasta el infinito, pero la tierra se abre hacia el abismo".

La idea del suicidio invade el ánimo de la viuda. Es la posibilidad de una vía de escape (aunque sin retorno) al doloroso mundo en que se ha convertido su vida. La idea está ahí. La posibilidad de utilizar esa escapatoria es consoladora en extremo. La viuda, sin embargo, en su fuero interno no quiere el suicidio, por lo que establece un continuo coqueteo con él sin llegar nunca a decidirse, pero hace acopio de pastillas para dormir y otros fármacos por si acaso en un futuro pudiera necesitarlos, hasta que poco a poco va encontrando, a tientas, las suficientes fuerzas para reanudar de nuevo su vida.

Memorias de una Viuda analiza minuciosa y completamente el dolor en el que queda inmersa Joyce Carol Oates tras la enfermedad y posterior muerte de Ray. La terrible soledad y añoranza que la invaden. Pero no son sólo unas memorias de pérdida y duelo, sino que para la autora, como para todos los que lloran a un ser querido, la única forma de sobrevivir es a través de los demás, lo que hace que esta obra sea un documento inédito y valiente que apuesta siempre por los innumerables resortes que tiene el ser humano para rehacerse de la desgracia. La autora nunca había publicado nada tan personal y tan sincero, nada tan íntimo y real. Una narración que nos sobrecoge y nos hace conocer mejor a esta gran escritora de las letras americanas. 


jueves, 3 de noviembre de 2011

LIBERTAD

 Libertad es una novela monumental que cuestiona la libertad de nuestro mundo moderno; la libertad del libre mercado que promulga el capitalismo; la libertad que tenemos como sociedad y como indivíduos. Si la libertad es un bien, no todos sabemos cómo utilizarla y aún con nuestros mejores propósitos nos equivocamos. Tomando como paradigma Estados Unidos Jonathan Franzen hace universal esta reflexión. La ecología, la superpoblación, el cambio climático y el deterioro del planeta son algunas de las cuestiones que aborda y que están implícitas en la conducta de su protagonista, cuyo trabajo es salvaguardar las especies de pájaros en extinción y concienciar a la sociedad de la amenaza que existe en la superpoblación. Pero, sobre todo, Libertad es la historia de Patty y Walter Berglund, una pareja que se presenta al principio como ideal pero cuya convivencia se va deteriorando e influyendo negativamente en su hijo Joey. El descontento de Patty hará que sea infiel a Walter y mantenga relaciones con Richard Katz, el mejor amigo de Walter,  un músico rockero inconformista del que siempre ha estado en secreto enamorada. Richard, a su vez, comprondrá sus mejores canciones a raíz de su idilio con Patty. Mientras ésto ocurre, Walter no acepta los problemas familiares con Patty y Joey y los traslada al ámbito impersonal y público. Walter tardará años en descubrir la relación entre Patty y Richard, pero cuando se entera  se sentirá cruelmente traicionado por los dos y no querrá saber nada de ellos, iniciando un romance con Latitha, su compañera de trabajo. Con humor e ironía y a través de los aciertos y errores de sus personajes, Jonathan Franzen desgrana los problemas y errores que conlleva la libertad, un ideal quizá inalcanzable en su totalidad y que lleva consigo tremendas obligaciones que no todos son capaces de realizar, porque para entender bien la libertad debemos siempre considerar la libertad del otro.