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martes, 26 de abril de 2016

LA CAJA DE MARFIL DE JOSE CARLOS SOMOZA

La Caja de Marfil guía a los lectores de Somoza por caminos menos enrevesados de los acostumbrados. Nos narra la historia de la búsqueda de una adolescente en un pequeño pueblo andaluz. Búsqueda que empieza por una frase (Nunca regresaré y si me buscas me encontrarás muerta) que ayuda a intuir al lector los derroteros por dónde podría circular el argumento. Aunque nos narra con verosimilitud la vida de un pueblo costero andaluz no es una novela costumbrista.

Tampoco, aunque lo parezca, es una novela detectivesca al uso (más propicio del también magnífico Lorenzo Silva) pese a que las palabras de la mayoría de los diálogos salgan de la boca de uno de ellos. Esta es, simplemente, otra obra de Somoza, enrocada en sus libros basados en el pueblo ficticio Roquedal, dónde vuelve a calibrar con excelencia la personalidad de cada protagonista, haciéndonos participar de sus sueños y deseos más profundos, rayando a veces, la genialidad de Mirakami, artista contemporáneo de lo etéreo.

Es, para muchos, una novela menor del cubano, en el sentido de que nos narra universos más mundanos y cercanos, diferentes a los que ya estamos acostumbrados de él (viajes en el tiempo, ciencia ficción, terror, sectas, erotismo).

Quizás en esa dirección esté de acuerdo con sus detractores, aunque bien es cierto que la culpa no es la inexistente baja calidad literaria de esta caja de marfil sino de lo enormemente mal acostumbrados que estamos sus seguidores.

En esta pequeña historia, como ya he dicho, nos encontramos con la búsqueda de una adolescente perdida. Quirós, un investigador privado venido a menos y Nieves, una antigua profesora de la desaparecida se unen en colorido grupo en medio de ese pueblo desconocido para ellos.

Como es habitual en este tipo de literatura, las pistas van y vienen en la trama y los personajes secundarios -algunos estupendos como el grupo de jóvenes skins- introducen en la búsqueda diversas tonalidades que hacen que no te aburras con el paso de las páginas. Tambiés es extraordinaria la capacidad del autor de introducir elementos metaliterarios de gran nivel o los acertados momentos de vigilia o ensoñación.

Si no has leído a Somoza te recomiendo que empieces por otros libros más espectaculares o atrayentes -y que más encajan con la idiosincrasia de la página- como pueden ser La Dama número trece o Zig Zag, pero no duddes en adentrarte en esta trama andaluza si sólo recuerdas maravillas de este prolífico escritor. No te decepcionará. Por cierto, sacará pronto una nueva novela Habrá otro día Somoza.

miércoles, 6 de abril de 2016

CINCO ESQUINAS DE MARIO VARGAS LLOSA

"Si hay un tema que permea, que impregna toda la historia es el periodismo, el periodismo amarillo, el periodismo del escándalo, como un arma política para desprestigiar y aniquilar moralmente a todos sus adversarios. Al mismo tiempo, también está la otra cara, cómo el periodismo, que puede ser algo vil y sucio, puede convertirse de pronto en un instrumento de liberación, de defensa moral y cívica de una sociedad. Esas dos caras del periodismo son uno de los temas centrales de Cinco Esquinas."

Corren los años 90 y Lima se desangra entre los secuestros extorsivos y la violencia de Sendero Luminoso. El toque de queda obliga a Chabela a quedarse a dormir en la casa de su amiga Marisa. Y así, en medio de la noche, casi por casualidad y sin previo aviso, nace una pasión inconfesable. Las amigas se convierten en amantes.

Marisa está casada con el exitoso empresario chileno Enrique Cárdenas, Quique para los amigos. Uno de ellos y muy bueno es Luciano, el marido de Chabela, un intachable y conservador abogado. Ambas familias representan lo mejor de la sociedad limeña. Y mientras las amigas se entregan a su aventura amorosa, Quique recibe en su oficina a Rolando Garro, el inescrupuloso director del semanario amarillista Destapes, que viene a enseñarle las comprometidas fotografías de una orgía en la que el empresario participó hace tiempo y quiere olvidar. En principio, el periodista no parece dispuesto a extorsionarlo, pero la reputación de Quique está en juego y angustiado recurre a su amigo Luciano. Juntos deciden esperar la próxima jugada de Garro que no tarda en llegar.

Cuando Quique lo despacha con cajas destempladas y Garro publica las fotografías, estalla finalmente el escándalo. Como si fuera poco, al día siguiente el cadáver de Garro aparece en el marginal barrio limeño de Cinco Esquinas. Y es allí dónde irrumpen dos personajes cruciales. Por un lado, Juan Peineta, un anciano recitador de versos y mediocre excómico televisivo al que Garro llevó a la ruina en otra época con sus hirientes artículos y al que intentarán cargarle el crimen. Y por el otro, Julieta Leguizamón, alias Retaquita, implacable reportera y fiel discípula de Garro, que no se detendrá hasta conocer la verdad sobre el asesinato de su jefe. Sus denuncias van contra Enrique Cárdenas, pero todo se alterará cuando la Retaquita reciba una llamada del Doctor, verdadero hombre fuerte en la sombra del régimen de Alberto Fujimori.

Cinco Esquinas es una gran novela coral de ágil diálogos y ritmo vertiginoso en el que el autor se sirve del marco y de algunos elementos del género negro -como bien hizo en el pasado con novelas como ¿Quién mató a Palomino Molero?, Lituma en los Andes o incluso la reciente El héroe Discreto- para llevar el relato más allá de una trama detectivesca.

Heredero de la mejor tradición realista, Vargas Llosa traza aquí un implacable retrato del Perú de Fujimori. Pero Cinco Esquinas no es sólo una novela política o de denuncia. Es mucho más que eso. El agudo escrutinio psicológico al que somete el autor a sus personajes, sin caer jamás en valoraciones morales ni juicios fáciles, abre el juego argumental a reflexiones de gran calado sobre la hipocresía y el cinismo, tanto de la clase dirigente como del establishment económico, o sobre la doble moral de unos y otros entre la esfera pública y la vida privada. Pero la novela también incita a reflexionar sobre la libertad de prensa y los peligros de la adulteración informativa -cuando el periodismo degenera en sensacionalismo -, o ya de plano, en la manipulación política de los medios bajo regímenes corruptos.

Tan intensa y cautivadora como incómoda en su trasfondo, Cinco Esquinas es el regreso del mejor Mario Vargas Llosa a su ámbito natural; la novela. Un regalo del noble peruano que se deja paladear con fruición y hará pensar al lector, tras un agridulce, desconcertante y ocurrente happy end.

lunes, 4 de abril de 2016

INES DEL ALMA MÍA DE ISABEL ALLENDE

"El héroe de las campañas de Flandes e Italia, de las revueltas del Perú y la conquista de Chile, el militar más famoso y valiente del Nuevo Mundo, no se atrevía a enfrentarse a una mujer y por eso llevaba dos meses escondido en una nave".

Me lo pensé varias veces antes de animarme a leer Inés del Alma Mía de Isabel Allende. El título me sugería una novela romanticona escrita a modo de cartas de amor entre Pedro de Valdivia, conquistador y fundador de Chile, y su valerosa amante, Inés Suárez. Acababa de leerme La Malinche de Laura Esquivel y no quería volver a tropezar con una de esas escribientes hispanoamericanas que publican para mujeres de clases altas que leen un rato mientras se les seca la pintura de los pies. Me lo pensé varias veces porque son muchos los críticos que catalogan a Isabel Allende como una mala escritora, una mala copia de los grandes maestros del boom latinoamericano. 

Por esa regla la Casa de los Espíritus sería algo así como una hija bastarda de Cien Años de Soledad. Yo pienso que hija sí lo es; pero sobre lo de bastarda tengo mis dudas. Porque si  bien al principio se nota a la autora pisando cautelosa sobre terrenos ajenos, ya avanzada la novela camina sobre firme, encontrando su propio tono y estilo. La Casa de los Espíritus es una de mis novelas favoritas y la razón de que a pesar de las dudas decidiera darle a Isabel Allende un voto de confianza para entrar en las páginas de Inés del Alma Mía.

Para mi sorpresa la novela no es ni de lejos una novela epistolar de corte romántico, sino una crónica autobiográfica -¿quién demonios elige los títulos de las novelas?- La autora construye su narración desde el respeto a una extensa investigación documental y a sus orígenes mestizos. Este dato es importante porque no es fácil para los escritores iberoamericanos enfrentar el tema de la conquista sin lastimar fibras patrias. Además, Isabel Allende ha defendido el rescate, para la literatura, de personajes femeninos llenos de fuerza y pasión y la extremeña Inés Suárez encaja a la perfección con este perfil. Pero ¿qué ocurre cuando el personaje femenino pertenece a esos "extraños enemigos" sobre los que se ha construido la identidad nacional americana durante los últimos doscientos años? La autora comete el acierto de no limitarse a juzgar sino a tratar de entender.

¿Qué llevó a esos hombres y mujeres de Castilla a dejar su tierra en busca de un Nuevo Mundo? Para la historia oficial de los países americanos sólo existe una respuesta: su ambición desmedida por el oro. Pero la realidad es mucho más compleja. Allende dedica los dos primeros capítulos de la novela a narrar la realidad española de la época: sus guerras en Flandes y en Italia, sus conflictos internos, el perfil de sus habitantes, las historias de sus protagonistas antes de cruzar el mar océano. Es a partir del tercer capítulo que empieza a contarse la expedición de la conquista de Chile y la fundación y construcción de la ciudad de Santiago.

Uno podrá cuestionarse si es realmente necesario que la autora dedique tantas páginas a ambientar la historia que quiere contar, pero para cuando empieza la aventura de Chile el lector es plenamente consciente de que el protagonista, Pedro de Valdivia, no es un oportunista cualquiera, sino un valiente soldado del emperador Carlos V que combatió en Flandes y en Italia; para cuando empieza la aventura de Chile el lector es consciente de que no a todos los conquistadores les movía su sed de oro; a los verdaderamente grandes les movía algo más profundo; la necesidad de "dejar fama y memoria".

La historia de la conquista de Chile, como la conquista de América en general, es una historia fascinante y desgarradora que se cuenta por sí sola. No necesita demasiados artificios literarios para atrapar al lector. Algunos de esos artificios te los ofrece la misma realidad iberoamericana....En Inés del Alma Mía la autora se encuentra una y otra vez con historias casi mágicas que no puede ignorar y que deja que pueblen su relato: la aparición a caballo del apóstol Santiago en su encarnizada lucha contra los indios, el descubrimiento milagroso de un ojo de agua en pleno desierto de Atacama, cuando ya la expedición estaba al borde del colapso, las predicciones sabias de su fiel india y yanacona que sabe siempre lo que va a ocurrir antes de que ocurra...

Los ejemplos son abundantes; sin embargo no es una novela de aventura y fantasía contada para celebrar la conquista. La autora no se censura a la hora de enumerar las atrocidades cometidas por los españoles contra los pueblos nativos -sería injustificable e imperdonable que no lo hiciera-. Siento que ese es uno de los grandes aciertos de la novela: esa sensación de grandeza y miseria, de aventura y lucha, de orgullo y vergüenza , que transmite en cada una de sus páginas. Porque ese es el origen de la historia nacional de los iberoamericanos y por eso les cuesta tanto reconciliarse con su pasado.

Los personajes además, son reconstruidos por las circunstancias: el Pedro de Valdivia original: soñador, noble y amante termina convertido en un gobernador despótico, sanguinario -hay páginas sobre los castigos a los indios mapuche que destrozan al lector más insensible- y amargado. Su trágica muerte en el capítulo final (perdón por el spoiler pero es Historia) se agradece como justicia divina. Inés, mientras tanto, protagonista indiscutible de la novela, se eleva como la gran mujer al lado del gran hombre sin cuya participación la conquista, fundación y construcción del Reino de Chile no hubiera sido posible.

Sólo un gran defecto le veo a la novela: a la autora se le olvidó novelar. El enfoque elegido de la crónica autobiográfica queda aplastado por la propia historia que se lee más como un ensayo bien contado que como una buena novela. A la autora le sobraron conocimientos y buenas intenciones pero le faltó el talento del escritor que sabe lo que quiere contar y sabe cómo contarlo. Y al final se le nota la prisa, la necesidad de terminar una historia de la que todavía le queda mucho por decir, una historia a la que le crecen nuevas historias -la guerra de la Araucaria frente al fascinante mapuche Lautaro-, una historia enorme, la conquista de América, sobre la que todavía queda mucho por escribir, discutir y, sobre todo, novelar con maestría. 

martes, 3 de febrero de 2015

DESPUÉS DEL INVIERNO DE GUADALUPE NETTEL

Los personajes, las situaciones, los barrios y sus ciudades, los afectos y las amistados, los traumas y los miedos son esquinados, de perfil punzante pero difícil de ver en una fotografía que no tenga su relieve ni granulado. Son postales, cartas, canciones, mensajes en contestadores, soliloquios nacidos y desarrollados en los márgenes, las cuatro esquinas del otro que quiero ser yo. Claudio -cubano y residente en Nueva York que trabaja en una editorial- y Cecilia -mexicana, vive en Paris y es estudiante de tesis- son los personajes centrales, pero ¿quién podrá olvidar olvidar a los magníficamente dibujados personajes secundarios: Ruth, Tom, Haydée, Susana? Atrapados todos en la misma capsula que les protege. Sus neurosis, sus excusas, sus heridas, su pertinaz manera de sobrevivir en un ambiente hostil o simplemente indiferente. Nettel nos sirve una novela sobre el extrañamiento. Los personajes están en otros climas y ciudades - míticas- que no son dónde nacieron. Han acudido hasta allí deformes, lisiados, huyendo de cuerpos, familias y culturas en los que nunca estuieron en armonía ni integrados. Pero llegan adónde nadie les espera, ni les ve, ni les escucha. Su existencia es la de bacterias que son rechazadas por el cuerpo al que acuden al ser portadoras del virus de la extrañeza, de la decepción. No las rechaza ese cuerpo con una muralla o una vacuna (Paris, Londres, el amor, la salud) sino que las asume para aislarlas y hacerlas inofensivas, irrelevantes, nada. Personajes que se deconstruyen y construyen con neurosis e inercias, cada vez con menos y peores piezas del rompecabezas. La vida no es una historia con final justo y feliz. La Nettel novelesca nos recuerda eso y que, en el mejor de los casos casos conseguirás llegar a la conclusión de que tienes límites, de que hay cosas y sentimientos que no podrás tener o sentir, y con eso deberás elegir si quieres seguir adelante.

Es difícil transitar de un modo tan soberbio como lo hace Nettel por este paseo entre vidas en apartamentos que parecen nichos y nichos que son pozos, con un eco que nos recuerda que estamos vivos. En Después del Invierno Claudio vive una relación complicada pero solvente con una dopada mujer mayor que él y de posibles, Ruth y arrastra el recuerdo de su primera novia, Susana. Claudio es solipsismo absoluto altamente rentable. El robot funciona hasta que quiere ser humano. Cecilia tiene una relación especial con Tom, un italiano de salud delicada y querencia por igual a comer bien y a los cementerios. En París se encuentran Claudio y Cecilia y la novela parece tomar un cierto derrotero. 

Prosigue el deslumbramiento amoroso en Nueva York, pero Nettel sabe lo que lleva entre manos y coloca pétalos y espinas en cada rosa. Pasiones, fobias, miedos, hacen que como bolas de billar unos personajes choquen contra otros. De un chispazo aparecen el cariño el deseo, la pasión, el tedio o un pertinaz detestarse. No hay soluciones ni respuestas. Como las grandes novelas solo preguntas y pequeños momentos de luz, armonía y soledad. Todo ello desarrollado con mucho talento, con páginas que respiran y personajes que se levantan del papel así como los fantasmas que hay en ellos (Vallejo o el Cortázar parisiense) pero todo retorcido, personal, muy cercano a ese planeta Nettel que sólo conoce ella. Los diálogos funcionan y también las escenas, sólo tenemos la sensación de embarrarnos en el sistema dual de explicarnos la relación de los días vividos por Claudio y Cecilia -son un caleidoscopio que no gira sino que va hacia delante. Buen principio, desarrollo y final con aroma a amarga fábula moral o amoral.

Guadalupe Nettel produce una inquietante y aterradora compañía, casi como pasear en un día de lluvia por un cementerio.

lunes, 12 de enero de 2015

LA MUJER HABITADA DE GIOCONDA BELLI

La Mujer Habitada sumerge al lector en un mundo mágico y ferozmente vital en el que la mujer, víctima tradicional de la dominación masculina, se rebela contra la secular inercia y participa de forma activa en acontecimientos que transforman la realidad. Partiendo de la dramática historia de Itzá que por amor a Yarince muere luchando contra los invasores españoles, el relato nos conduce hasta Lavinia, joven arquitecta moderna e independiente que al terminar sus estudios en Europa ve su país con ojos diferentes.

Mientras trabaja en un estudio de arquitectos, Lavinia conoce a Felipe y la intensa pasión que surge entre ambos es el estímulo que la lleva a comprometerse en la lucha de la liberación contra la dictadura de Somoza. Rebosante de un fuerte lirismo, La Mujer Habitada mantiene en vilo al lector hasta el desenlace final.

Gioconda Belli es una poetisa y novelista nicaragüense que formó parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional, y cuya oposición a la dictadura del general Somoza la llevó a una condena a prisión y al exilio político. Después del triunfo sandinista ocupó distintos cargos en el gobierno, abandonando todos ellos ellos para escribir ésta, su primera novela.

La Mujer Habitada nos habla de dos épocas y de dos mujeres cuyas vidas tienen varios nexos de unión en común como es la lucha contra el poder vigente: Itzá, una indígena que en primera persona nos narra la época precolombina y su lucha contra los colonizadores españoles para defender su raza y Lavinia, joven de los años setenta, cuya historia y evolución personal conoceremos a través de un narrador omnisciente. En un lugar ficticio, Faguas,  con el Gran General como dictador y con el Movimiento de Liberación Nacional luchando por un cambio, la analogía con Nicaragua, Somoza y el Frente Sandinista es clara y evidente.

Dos historias que se combinan y se complementan, dos mundos paralelos para enseñarnos que la vida es un ciclo, que la historia se repite y que, precisamente por ello, debemos siempre aprender de nuestro pasado por muy lejano y ajeno que nos parezca. Dos historias, que por muy dispares que aparenten ser, nos muestran la resistencia, la fuerza, la solidaridad, y muy especialmente nos enseñan que en cualquier época los sacrificios son necesarios para lograr un cambio que siempre  es posible.

Con unos personajes, tanto principales como secundarios llenos de vida, magistralmente definidos, la evolución de todos ellos avanza conforme avanza la lectura, de modo que crecemos con ellos. La profundidad de los personajes es especialmente palpable en algunos secundarios, como los padres de Lavinia, que aunque apenas aparecen en la novela salvo en los pensamientos que sobre ellos tiene su hija, no es ello óbice para que queden perfectamente trazados en su forma de vivir y entender el mundo.

La autora describe minuciosamente las dudas y las luchas internas de sus personajes, de modo que es imposible no viajar también nosotros al interior de Lavinia a la par que al nuestro y vernos reflejados en sus contradicciones y en su lucha por superar su propia historia.

La prosa de Gioconda Belli está llena de poesía, siendo de un lirismo casi musical. Su forma de escribir es elegante, sensible, culta, dulce incluso en los momentos más crudos de la novela que son muchos. Es, sin duda, un placer leer libros tan bien escritos como éste, que te hacen disfrutar no sólo de la historia, sino de la narración en sí misma y eso que en ocasiones el vocabulario y la forma de expresarse se nos pueden hacer un tanto extraños por las expresiones y giros propios del español de Latinoamérica.

Una novela en la que se mezclan historia y ficción, realidad y magia y en la que se tratan temas no sólo políticos, sino que nos habla también de amor, de pasión..... "Los dos tenían escrita en la mirada la noche de desnudez en que soltarían las amarras y naufragarían juntos".

Nos habla de rebeldía, de naturaleza, de diferencias sociales, de ricos y pobres y de feminismo. Sublime parece este párrafo a cuenta del papel secundario de la mujer: "yo podía combatir, ser tan diestra como cualquiera con el arco y la flecha y, además, podía cocinar y bailarles en las noches plácidas. Pero ellos no parecían apreciar estas cosas. Me dejaban de lado cuando había que pensar en el futuro o tomar decisiones de vida o muerte, y todo por aquella hendidura, esa flor palpitante, color de níspero que tenía entre las piernas".

La Mujer Habitada es una historia que atrapa de principio a fin. Es la lucha de dos mujeres que denuncian y combaten no sólo la opresión del pueblo, sino también la opresión de la mujer. Una novela que nos recuerda que siempre se puede luchar por un mundo mejor y más justo y nos insiste en que la resignación nunca es ni la solución ni el camino para llegar a ese mundo.

La novela de Gioconda Belli nos muestra muy especialmente la necesidad de vivir habitado, ya que sólo así conseguiremos una vida plena, en contraposición a una vida vacía e indiferente que viene a ser una muerte en vida. Porque...nadie que ama muere jamás.

viernes, 14 de noviembre de 2014

MILENA O EL FÉMUR MÁS BELLO DEL MUNDO DE JORGE ZEPEDA PATTERSON

Milena es convertida en esclava sexual desde la adolescencia. Intenta huir cuando muere su protector, un magnate de la comunicación que sufre un fallo cardíaco mientras hace el amor con ella. En su angustiosa fuga, se cruza con los Azules, un trío de justicieros formado por el periodista Tomás Arizmendi, la política Amelia Navarro y el especialista en alta seguridad Jaime Lemus. Ellos desean liberarla, pero Milena guarda con recelo un espinoso misterio que atesora en su libreta negra y que supone su salvación y, sobre todo, su venganza.

Durante el funeral, Claudia, la única hija del fallecido, le pide a Tomás Arizmendi que se encargue de la dirección del rotativo. Además, también le informa de que ha recibido una nota que su padre había ordenado que le llegase en caso de muerte repentina. Le pide que proteja a Milena pero le alerta de que destruya su libreta negra porque podría "arruinar a la familia".

La novela se puede leer de forma independiente pero continúa la trama de "Los Corruptores", el brillante y prometedor debut como novelista de Zepeda Patterson, publicado en 2013, también en torno a las relaciones del periodismo con el poder, y en dónde se hablaba igualmente de la corrupción y el sexo en las altas esferas. Allí hicieron su aparición por primera vez Los Azules, el particular grupo de justicieros que reaparece ahora (se ganaron el sobrenombre por las libretas que utilizaban cuando iban juntos al colegio, proporcionadas por el padre de uno de ellos). Posiblemente estos personajes darán más juego en el futuro.

El autor denuncia ahora a través de la literatura de ficción la podredumbre del sistema, como ya hizo en sus ensayos, a través de una obra ágil con personajes que puedan conectar con un público general, es decir, con aquéllos que de otra forma quizás no le hubieran leído.

Así, crea hechos ficticios pero muy reconocibles. Aunque la acción se sitúa en Méjico lo cierto es que lo que cuenta tiene muchos rasgos en común con la realidad de cualquier otro país, especialmente España. Se centra sobre todo en la falta de moralidad y principios de los que están arriba, pero además muestra la cruda verdad sobre la trata de blancas, el blanqueo de dinero o la delincuencia en internet.

Se nota que el escritor ha profundizado por su labor periodística en lo que narra, por lo que imprime un sello de veracidad documental muy elevado. Además, consigue conectar con el lector gracias a la profundidad con la que dota a los personajes, especialmente a Alka, la chica croata, y a Tomás Arizmendi, el más atractivo de los protagonistas, quizas por su cercanía con el propio autor, y que a veces está a punto de eclipsar a los demás. Éste le sirve para lanzar una reivindicación del papel de los medios de comunicación en la sociedad actual.

En suma, una obra idónea para quienes no quieran esconder la cabeza ante lo que está ocurriendo delante de los ojos de los ciudadanos. 

jueves, 23 de octubre de 2014

EL INTENSO CALOR DE LA LUNA DE GIOCONDA BELLI

Tras dedicarse por entero a formar una familia, dejando atrás proyectos profesionales, Emma llega a la madurez de sus cuarenta y ocho años. Sus dos hijos ya se han marchado de casa y la relación con su marido ha perdido el encanto de los primeros años. Cuando su cuerpo de mujer atractiva y sensual muestra los primeros signos de cambio, Emma se angustia y teme perder los atributos de su feminidad. En medio de una vorágine de pensamientos negativos, un hecho fortuito la lleva a entrar en contacto con una realidad ajena a la suya, donde encuentra una inesperada pasión que cuestiona su apacible rutina y le descubre el gozo, la sexualidad y las posibilidades de realización en esta nueva etapa de su vida. Emma es, por tanto, un personaje flaubertiano que se rebela contra el papel que impone la sociedad a la mujer madura. Gioconda Belli explora la identidad femenina pasada la juventud, cuando la mujer debe ir más allá de los mitos que centran su valor en la belleza juvenil y la fertilidad, para descubrir un nuevo erotismo y el poder de ser ella misma.

Emma descubre que le llega la hora de ser más mujer, de ser sólo mujer, enteramente mujer, de vivir para sí misma y darse cuenta de que su poder no reside en bailar la danza del apareamiento, ni en tener las plumas más vistosas. Su capital, su mina de diamantes es el amor. Lo que las mujeres poseen en abundancia es una innata capacidad de dar y recibir amor. Practicar eso es lo que da poder a las mujeres porque los hombres necesitan ese intercambio.

Sin embargo, ellos han puesto los términos de quiénes deben  beneficiarse y en qué marco debe realizarse ese amor. La mujer que ocupa ese poder para sí misma es sospechosa, porque el amor aceptado, requerido de la mujer es el amor de la autonegación, del sacrificio, el amor que cede y no pide nada para sí. Por muchos avances que haya habido en el campo del trabajo, el campo del amor interpersonal sigue siendo regido por esos patrones. Unas veces el patrón es más flexible, más sofisticado, pero amar demasiado es una tendencia femenina. Por muy fuerte que sea la mujer se  le cuela la disposición a ponerse en segundo plano. 

Nos han condicionado para que el amor se comporte como debilidad, no como fuerza. La menopausia transforma las condiciones del amor. Una se vuelve más selectiva una vez que cesa el imperativo de la reproducción y eso le plantea al hombre un intercambio diferente, menos sumiso, más exigente.

En el Intenso Calor de la Luna Gioconda Belli también explora las diferentes clases sociales. Emma pertenece a la burguesía, Ernesto, su amante, al proletariado. Pero la igualdad es un mito. Siempre había unos que eran más iguales que otros. El fin de las revoluciones era acabar con el proletariado. Se hacía la revolución para que el proletariado se apropiara de lo que poseía la burguesía, no para hacer apología de la pobreza. Llegados al poder muchos no tenían empacho en aprovecharse, repetir el ciclo y justificarlo con otro discurso.

Ernesto recuerda acudir a las plazas y las torres que armaban los adolescentes subiéndose unos sobre otros, la algarabía y alegría, la pasión de los discursos, pero no olvida la desesperación en el barrio cuando mataban a los muchachos y llegaban los ataúdes y había que ir a los velatorios. En el recuerdo surgen imágenes del recorrido: las ventas desabastecidas, mujeres de luto, las velas en las noches de largos apagones, la desilusión creciente de su madre lamentado que le tocara vivir de nuevo lo mismo que pensó no sucedería más, lo que juraron no se repetiría una vez que triunfara la revolución. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

ADULTERIO DE PAULO COELHO

El aburrimiento ante una vida sin problemas o complicaciones parece ser, a su vez, una causa de grandes frustraciones para el ser humano, no sólo en la actualidad sino a lo largo de la historia. Ello obliga a muchas personas a coquetear con lo prohibido, especialmente si implica infidelidades, básicamente porque ésto aporta un nivel de emoción y excitación elevados. Pero rara vez conduce a alcanzar la felicidad. Esta parece ser la moraleja que Coelho trata de explicar en Adulterio, a través de la experiencia vivida por Linda, la protagonista. A su vez, como explícitamente afirma, el amor será la única forma de escapar de una vida monótona y sin sentido. El problema está  en descubrir dónde está realmente el amor ¿en una vinculación espiritual y comprometida aunque carezca de emoción? ¿en un romance? ¿o en ninguna de éstas?

En primer lugar, cuesta determinar si Adulterio es una novela corta o un cuento largo. No tanto por la extensión (más de doscientas páginas en letra de considerable tamaño), sino por su construcción. Se espera de una buena novela que desarrolle en detalle la personalidad y demás características de los distintos personajes, que describa con prolijidad los sitios dónde transcurre e incluso los objetos y, sobre todo, que mantenga cierta ilación, cierto paso suave o al menos no muy brusco de una escena a otra. Nada de ésto está presente en la más reciente obra de Paulo Coelho. 

Por lo demás está escrita con el característico estilo claro y sencillo de este autor de best sellers aunque no tiene la frescura ni la novedad de El Alquimista o de Diario de un Peregrino. Aunque en mucha menor medida que en sus conocidos trabajos de espiritualidad y superación personal intercala, como de costumbre pasajes bíblicos, enseñanzas místicas e incluso anécdotas de la mitología griega. También sobresalen sus frases impactantes, como cuando el chamán aconseja a Linda que "debemos llevar todas las cosas hasta el final" o cuando Linda afirma que "no escogemos nuestra vida pero decidimos qué hacer con las alegrías y tristezas que recibimos (un planteamiento muy parecido al de la frase del final de Bajo la misma estrella de John Green.)

Coelho utiliza la narración en primera persona para darle un carácter más intimista al relato. Toda la historia es contada por la propia Linda, en forma directa y sin grandes elucubraciones. Es de destacar un "toque" distinto en Adulterio al del resto de sus novelas. Se trata de una especie de introducción  o de experimento hacia el género de la llamada novela erótico-romántica que tanto tirón ha generado en los últimos años.

En efecto, las pocas escenas íntimas entre Linda y Jacob están salpicadas de una descripción de sexo explícito, cargado de cierto nivel de sadomasoquismo.Tanto este último aspecto como la caracterización de los protagonistas -jóvenes, bien parecidos, con éxito- constituyen el núcleo de la mayoría de las novelas de este género.

La obra gira en torno al último año en la vida de Linda, una mujer suiza, guapa, de treinta y un años, casada con uno de los trescientos hombres más ricos del país; tiene dos hijos y trabaja como periodista en un diario importante de Ginebra, dónde vive. Posee todos los lujos y comodidades que el dinero puede comprar, además del amor de un marido amable y cariñoso. Pero no es feliz. Duerme mal y siente que su vida es monótona y aburrida. Hasta que casi por casualidad deber ir a entrevistar a un joven político en ascenso, con una carrera prometedora. Resulta que se trata de Jacob Köning, un año menor que ella con quien había tenido un romance en los años de instituto y a quien no veía desde entonces. 

Comienza así una obsesión de Linda por Jacob, quien trata de ignorarla durante algún tiempo. Desesperada, la protagonista llega incluso a maquinar un plan contra Marianne, la mujer de Jacob para que éste la abandone, que la lleva a comprar cocaína con el fin de dejarla en el despacho de Marianne para que ésta sea acusada de traficante de drogas.

La historia es pesada y repetitiva y sólo se aligera un poco al final del relato. Nada que ver con sus primeras obras dónde si no se distinguía por su lenguaje sí que lo hacía por su originalidad, frescura e imaginación. Ninguna de estas cualidades está presente en Adulterio. Una pena. Echaremos de menos al Paulo Coelho de los primeros tiempos.

lunes, 4 de agosto de 2014

LOS AÑOS CON LAURA DÍAZ DE CARLOS FUENTES

La trama de la novela abarca un lapso de cien años, desde 1868 a 1968. La historia de la protagonista va siendo narrada al mismo tiempo que la historia del país. La intención del autor parece ser recuperar la parte femenina que ha quedado diluída en la historia de un país fundamentalmente masculino, dónde la herencia azteca, árabe y española la ha marginado del acontecer histórico. Carlos Fuentes escribe la memoria del siglo XX mejicano apoyando su narración en hechos y personas que determinaron la conformación del Méjico actual.

De manera simultánea, el autor realiza un recorrido por la vida íntima de una mujer, Laura Díaz, y de las pasiones, los obstáculos los prejuicios, el amor filial, las alegrías y las penas que la conducen a conquistar su propia libertad y su libertad creativa.

Los Años con Laura Díaz es la historia de una saga familiar, originada en Veracruz que sirve de sustento a esta novela histórica. Como nunca antes Carlos Fuentes es fiel a su propósito de describirnos el cruce de caminos dónde se dan cita la vida individual y la vida colectiva. El autor nos lleva a un mundo mágico en un país que en el siglo XX fue lugar de encuentro de diferentes personajes históricos debido a los avatares políticos de esos años.

El relato se inicia con la abuela de Laura Díaz, doña Cósima que nació en Alemania y está casada con otro alemán, don Felipe, dueño de una plantación en Veracruz. Cósima vivió un evento fugaz que marcó para siempre su vida cuando era joven. Viajaba en una diligencia que fue asaltada por uno de los bandidos más famosos de su tiempo, "El Guapo de Paplanta", quien con el propósito de despojarla de sus joyas le dijo que le entregara los anillos que llevaba, a lo que Cósima contestó que para que los tuviera tendría que cortarle los dedos. El bandido así lo hizo, de un machetazo le cortó los dedos. Sin embargo, Cósima siempre recordaría su apostura, pues le dejó una gran impresión y solventaría la mutilación usando unos guantes rellenos que hacían parecer que tenía dedos.

Laura Díaz aparece desde muy niña muy apegada a su abuela con quien comparte secretos y confidencias. Cada capítulo describe sus progresos, sus sentimientos, sus anhelos, sus deseos e inquietudes transitando por las tradiciones veracruzanas de socialización de vida en familia. Laura pasó algún tiempo en la ciudad de Xalapa, en Veracruz, dónde fue testigo de atroces sucesos como la muerte de su medio hermano Santiago a manos de sus enemigos ideológicos.

La protagonista se relaciona con hombres que desean verse favorecidos con su aceptación hasta que llegó Juan Francisco López Greene que con sus ojos verdes y su fisonomía extraña, entre negra e indígena, la cautiva y se casa con él, teniendo dos hijos Santiago y Dantón.

Aparecen en la narración personajes históricos tan conocidos como los pintores Diego Rivera y Frida Khalo, su mujer, haciendo hincapié en el Méjico post-revolucionario y la forma en que Laura Díaz participa, su interacción con estos artistas y la sociedad de intelectuales a la que pertenecen.

La ciudad de Méjico fué el lugar de encuentro con nuevas personas con quienes se relaciona nuestra protagonista y comparte eventos sociales así como amoríos clandestinos que lograron en ella transformaciones importantes en su manera de ver la vida, las personas y las situaciones. Laura Díaz se nos presenta como una mujer que logró romper con esquemas y patrones sociales y culturales, lo que le permite construir su vida y sus convicciones, valorar a las personas que la rodean, obtener ventaja de las situaciones y lograr un crecimiento como mujer fuera de serie.

Estamos ante una obra maestra. Carlos Fuentes aparece en esta gran novela como muy digno merecedor de sus numerosos galardones como el Premio Cervantes y el Premio Príncipe de Asturias.

jueves, 8 de mayo de 2014

HISTORIA DE MAYTA DE MARIO VARGAS LLOSA

Mario Vargas Llosa fragua la historia de Mayta basándose en  un hombre que conoce de referencias y a través de periódicos, recortes y testimonios de diferentes conocidos implicados en la vida del verdadero Mayta y en las acciones que llevó a cabo.

Pero, pese a todo, la historia de Mayta es pura ficción basada en una historia real. El autor hace pasar a Mayta por un antiguo condiscípulo del colegio de los Salesianos dónde Mario Vargas Llosa estudió. A partir de ahí finge una amistad con él  y una posterior desvinculación con su vida para paso a paso ir reconstruyendo la historia con testimonios de familiares y compañeros de partido, de lucha, de vivencias.

El método que emplea el autor es ir intercalando las entrevistas y averiguaciones que hace sobre su supuesto condiscípulo con la vida novelada y ficticia de su personaje, manteniendo de esta manera más vivamente la atención del lector.

La historia está narrada en primera persona y parece autobiográfica. Mario Vargas Llosa rememora su adolescencia y juventud en Lima, ciudad a la que dedica especial atención al describirla. Una atención que es a la vez de amor y de resentimiento. De amor, por los agradables recuerdos de los lugares que frecuentaba en su adolescencia, de resentimiento por la pobreza, suciedad y carencias de la capital durante los años cincuenta  y sesenta.

Mayta es un cuarentón de pies planos que se ha pasado la vida en las catacumbas de la revolución teórica y de las intrigas revolucionarias. Aprista, disidente, moscovita, disidente y troskista. Todas las idas y venidas, todas las contradicciones de la izquierda de los años cincuenta se reflejan en la narración. El protagonista ha estado escondido, preso, ha vivido siempre en la penuria, pero la frustración no lo ha amargado ni corrompido. Se conserva honesto, idealista a pesar de una vida castrante.

En la cara de Mayta, exhausta y tensa se trasluce, de algún modo esa probidad secreta, incólume ante los reveses, esa pureza juvenil capaz de reaccionar con la misma indignación contra cualquier injusticia en su país o en el último rincón del mundo, y esa convicción justiciera de que la única tarea impostergable y urgentísima era cambiar el mundo.

El protagonista perteneció al partido comunista del que le expulsaron mientras estuvo en la cárcel. El partido estaba en la ilegalidad y era minúsculo. En la cárcel, con su espíritu de contradicción empezó a sentir simpatias heréticas. Daba conferencias a los presos sobre el doble poder, la revolución permanente y la esclearosis del estalinismo.

Mayta junto con Vallejos,  un teniente que conoce en una fiesta de su tía Josefa, planea una acción revolucionaria en Jauja, en los Andes peruanos. Si la insurrección conseguía durar, desarrollarse, socavar aquí y allá el poder burgués obligándole a quitarse la máscara liberal y a mostrar su cara sangrienta, la clase obrera iría sacudiéndose de su letargo, de los engaños reformistas de sus líderes corruptos, de la ilusión de que podía coexistir con la clase entreguista e incorporarse a la lucha.

La historia de Mayta sirve de pretexto a Mario Vargas Llosa para hacernos una radiografía del Perú de la época, los años sesenta, los diferentes partidos políticos de izquierdas que se enfrentaban al poder reinante: el POR, los pablistas, los antipablistas, las luchas y desencuentros en sus filas. El genio narrativo del autor permite aunar todos estos elementos sin que el relato resulte pesado gracias a la sabia interpolación de realidad con ficción.

jueves, 24 de abril de 2014

LITUMA EN LOS ANDES DE MARIO VARGAS LLOSA

Bajo la apariencia de una novela de intriga, Mario Vargas Llosa edifica un drama colectivo, de resonancias míticas, dónde cada uno de los personajes está infundido de extraordinaria e implacable vitalidad, en su afán por saber de sí mismo y del mundo que le rodea.
 
Retomando a uno de los personajes más legendarios de sus novelas anteriores, el autor vuelve a la ficción después de cinco años con un apasionante descenso en el mundo de la superstición y la violencia en Naceos, un pueblo de la cordillera peruana.
 
El cabo Lituma y su adjunto, Tomás Carreño destinados en un campamento militar en plena zona minera de las montañas del Perú se enfrentan a una serie de desapariciones inexplicables de campesinos de la región. La obsesión de ese enigma sin solución se suma a la atmósfera hostil de un mundo primitivo, en dónde se diluyen las fronteras entre lo animal y lo humano, y a la constante amenaza de los guerrilleros maoístas de Sendero Luminoso que en el desempeño de sus actividades se turnaban para hablar en español y en quechua. La revolución tenía un millón de ojos y un millón de oídos. Nadie podía actuar a ocultas del pueblo y librarse del castigo.
 
Consideraban que todos servían al gobierno títere que asesinaba campesinos, tiroteaba obreros, vendía el país al imperialismo y al revisionismo y trabajaba día y noche para que los ricos fueran más ricos y los pobres más pobres. Se turnaban y pacientes, explicaban los crímenes reales o virtuales que los sirvientes de un gobierno manchado de sangre hasta los tuétanos habían hecho a todos y a cada uno de los presentes, a sus hijos y a los descendientes de sus hijos. Los instruían y los alentaban a participar, a hablar sin temor de represalias, pues el brazo armado del pueblo les protegía. Al final, muchos se atrevían a salir al frente y señalar a los malos vecinos , a los malos parientes, a los malos amigos. Se enardecían al pronunciar sus discursos, les vibraba la voz recordando a los hijos que habían perdido, los animales muertos por la sequía y las plagas y como cada día había menos compradores, más hambre, más enfermos, más niños en el cementerio.
 
Ajusticiaban a los supuestos culpables poniéndoles de rodillas y apoyándoles la cabeza contra la pared. Los tenían bien sujetos mientras los vecinos les arrojaban piedras que recogían de la construcción. La milicia no participaba en las ejecuciones. No se disparaba un tiro, no se clavaba un cuchillo, sólo se usaban manos, piedras y garrotes. En cada región una veintena de hombres y mujeres eran juzgados, sentenciados, azotados o mutilados, obligados a devolver lo que habían adquirido indebidamente, a indemnizar a quienes habían hecho trabajar más de la cuenta o engañado con falsas promesas.
 
Pero los guerrilleros de Sendero Luminoso no son lo peor que pasa en las cordilleras andinas. En el pequeño pueblo de Naceos se llevan a cabo sacrificios humanos para aplacar a los "apus" de las montañas. En un clima de superstición y superchería se ejecutan horribles crímenes que por lo inverosímiles y el secretismo con que se realizan resultan impunes.
 
La violencia resulta imprescindible en esta novela de resonancias míticas, dónde nada parece seguro y nadie es lo que parece. El cabo Lituma y su ayudante, Tomás Carreño se dan de bruces con el mutismo y el silencio de los peones que construyen la carretera, todos saben un oscuro secreto, todos participan del misterio, los únicos ajenos a ello serán Lituma y su ayudante quien por las noches narra a Lituma las peripecias de su perdido amor piurano, el amor de su vida, -Mercedes- con quien vivió unos días espantosos huyendo de la justicia por haber matado a un narcotraficante.  Estos días a Tomás le resultaron inolvidables por haberlos pasado junto a Mercedes.
 
Un relato poderoso y conmovedor dónde Mario Vargas Llosa muestra su extraordinaria capacidad narrativa y nos ofrece su inigualable prosa que le valieron el Premio Planeta de España 1993.


miércoles, 11 de diciembre de 2013

EL HÉROE DISCRETO DE MARIO VARGAS LLOSA

El Héroe Discreto, la nueva novela del Premio Nobel Mario Vargas Llosa está elaborada de tal manera que atrapa irresistiblemente la atención del lector desde el principio al final. La novela consta de dos historias independientes pero que convergen al final, dándole pleno sentido de unidad.
 
Por un lado, tenemos a uno de los protagonistas, Felícito Yanaqué, dueño de la compañía de transportes Narihualá, cuya vida gira en torno a las últimas palabras de su padre antes de morir y que constituyen para él el abecedario de su existencia: "Nunca te dejes pisotear por nadie, hijo. Este consejo es la única herencia que vas a tener". Le había hecho caso nunca se había dejado pisotear y con su medio siglo y pico a las espaldas ya estaba viejo para cambiar de costumbres.
 
Personajes clave en su vida son el pulpero Lau quien le enseña los movimientos de esa especie de gimnasia lenta que practica todas las mañanas al levantarse, y la adivinadora Adelaida, quien siempre le advierte de los sucesos importantes que van a ocurrirle. Sin ellos a Felícito Yanaqué jamás le habría ido bien en los negocios, ni hubiera sacado adelante su empresa de transportes, ni constituido una familia honorable, ni tampoco tendría una salud de hierro.
 
Pero la vida de Felícito cambia cuando recibe una carta en la que un supuesto mafioso le hace chantaje para que pague todos los meses. Nuestro héroe no puede acceder a pagar algo que es una extorsión porque renunciaría así a la tesis heredada de su padre. No le harán flaquear ni el secuestro de su amante, Mabel, ni el incendio de su empresa, ni en última instancia su propia vida. Dará muestras de ser un hombre de gran valor que antepone su honor y sus principios a su propia vida e intereses.
 
Por otro lado, tenemos de nuevo antiguos personajes de otras novelas como don Rigoberto, doña Lucrecia, Fonchito de Los Cuadernos de don Rigoberto así como al sargento Lituma. Mario Vargas Llosa añade con estos personajes y las peripecias casi inverosímiles que cuenta elementos muy queridos suyos como son el melodrama y la farsa que impregnan toda la novela sin perder ni un ápice de realismo.
 
Rigoberto está próximo a jubilarse y emprender junto con su familia un viaje a Europa para vivir la verdadera vida. La vida que lo desagraviaba de las pólizas y los contratos de la compañía de seguros, de las intrigas y menudencias de la política local, de la mendacidad y el victimismo de la gente con la que estaba obligado a tratar a diario. Porque Rigoberto tiene la idea de los espacios salvadores, la idea de que la civilización no era, no había sido nunca un estado de cosas general, un ambiente que abrazara al conjunto de la sociedad, sino diminutas ciudadelas levantadas a lo largo del tiempo y el espacio que resistían el asalto permanente de esa fuerza instintiva, violente, obtusa, fea, destructora y bestial que dominaba el mundo.
 
Sin embargo, el soñado viaje se interrumpe cuando su jefe y amigo, Ismael Cabrera, dueño de la empresa de seguros en la que trabaja Rigoberto, decide casarse a los ochenta y dos años con Armida, su ama de llaves, cuarenta años más joven que él y le pide hacer de testigo en la boda. En realidad, Ismael se casa con Armida para desheredar a sus hijos de quien ya está harto y dolido por la crueldad de que hacen gala. Los mellizos, Miki y Escobita tienen un amplio bagaje de pillerías y actos violentos a sus espaldas como vaciar la caja de la oficina donde se guardaba el dinero de los gastos corrientes, violación a una menor a la que además pegaron y maltrataron, por lo que hubo que pagar cincuenta mil dólares para que los padres retiraran los cargos, se embolsaron la matrícula y la pensión de la Universidad de Boston dónde les habían enviado sus padres falsificando notas e informes, además de uno de los mellizos estar prófugo de la justicia por haber atropellado a un peatón en Miami y escaparse a Lima durante la libertad provisional, etc, etc.
 
Los mellizos intentarán por todos los medios declarar incapacitado a su padre con demencia senil y culpan a Armida y a Rigoberto de haberle obligado a casarse, pero como Armida está con Ismael de luna de miel, Rigoberto será el blanco donde descarguen su cólera y así se verá envuelto en una trama legal y un escándalo gigantescos.
 
Pero ese no será el único problema de Rigoberto. Fonchito tiene unos encuentros imposibles, coincidencias improbables con un extraño personaje llamado Edilberto Torres y Rigoberto para tratar de entender la situación y saber si es un personaje real o imaginario, hombre o demonio se propone releer de inmediato ese capítulo del Doktor Faustus de Thomas Mann dónde el cráter, el episodio de máxima concentración de vivencias, el que hacia cambiar la naturaleza de toda la historia, introduciendo en un mundo realista una dimensión sobrenatural, es aquél en el que por primera vez aparece el diablo y conversa con el joven compositor Adrian Leverkihn en su retiro italiano de Palestrina  y le propone el celebérrimo pacto. El diablo en la novela de Thomas Mann se refiere a la sífilis y a la música como las dos manifestaciones de su poderío maléfico en la vida y, sin embargo, su hijo Fonchito jamás había oído al tal Edilberto Torres  hablar de esos temas.
 
Rigoberto será el encargado por el autor de rendir tributo a la pintora Tamara de Lempika cuyos dedos transmitían una lascivia exaltante y a la vez helada a esos desnudos cimbreantes, serpenteantes, bulbosos, opulentos que desfilaban bajo los ojos de Rigoberto: Rhythm, la Belle Rafaela, Myrto, The Model, the Slave serán sus preferidas.
 
Mario Vargas Llosa oscila entre las alturas del arte y la farsa y el melodrama para ofrecernos una novela inolvidable que con toda seguridad hará las delicias del lector.
 
 
 

jueves, 3 de mayo de 2012

LOS JEFES. LOS CACHORROS DE MARIO VARGAS LLOSA

Los Jefes, Los Cachorros son relatos primerizos de Mario Vargas Llosa donde ya se pueden apreciar todas las destrezas narrativas que harían de su autor un gran escritor.

Algunas historias constituyen ritos de iniciación como Los Jefes, relato de pasión y rebeldía juveniles. En él un grupo de muchachos de cursos superiores de un colegio se rebelan contra la arbitrariedad del director, que se niega a proporcionar horarios para los exámenes y así poder examinar en cualquier momento a los alumnos. Pero en esta sublevación inusitada uno de los cabecillas emplea la violencia contra los más pequeños del colegio y se desata el pánico. La rebelión será abortada y los sublevados tendrán un castigo ejemplar. Es el comienzo del despertar a la injusticia y la incomprensión, así como a la interiorización de que muchos esfuerzos e ilusiones no siempre se ven recompensados con los logros soñados. Los Jefes es un cuento de juventud que destila pasión y violencia ante la tiranía y la opresión de los poderosos.

En otros relatos como en el Desafío se expone con pasión una lucha dónde la vida no tiene mucha importancia. Serán las pasiones y los gestos heroicos los que tienen preponderancia sobre la propia vida. Es la apuesta insensata de un momento de pasión y heroicidad dónde la vida no es más que un instrumento para ganar el sello del prestigio ante los iguales. El Desafío es el relato vibrante de un duelo a cuchillo entre dos hombres, un combate que llena de tensión la atmósfera dónde los combatientes elaboran una danza macabra que tiene como culminación acabar con la vida del contrario.

El tema de El Hermano Menor es el de la venganza equivocada, la historia de un terrible error que acaba injusta y despiadadamente con la vida de un hombre. Inútiles resultarán la ira y las lamentaciones después de un acto precipitado y brutal.

Una competición esforzada entre dos contrincantes que se juegan el amor de una muchacha será el escenario de Día Domingo, dónde el ansia de ganar  lleva casi a perder la vida a los dos oponentes, pero será para el vencedor, que salva al otro muchacho de una muerte cierta, para el que suponga la prueba un rito de iniciación, una nueva vida dónde todo parece sonreirle.

Un Visitante narra magistralmente la historia de una traición. El Jamaiquino es soltado de la cárcel con la condición de tender una trampa y entregar a Numa, a quién busca la policía. Pero los delatores no son del agrado de nadie, ni siquiera de la policía que le abandona a su suerte en medio del bosque.

Los Cachorros constituye el relato culminante del libro y parece estar basado en una historia real narrada con profunda nostalgia. Cuéllar, un muchacho que se queda impotente después del ataque de un sabueso, experimenta a consecuencia de ésto un cambio radical en su vida. Pero será en la edad adulta dónde adquiera plena conciencia de su condición y, a partir de ahí, comienza a jugarse la vida y a tener terribles accidentes hasta que se mata. Sus amigos lamentan su pérdida, pero nadie ha podido hacer nada por evitarlo y la vida sigue su curso.

Los Jefes. Los Cachorros son historias de pasiones y ritos que se llevan a cabo para dejar constancia de una gesta, que sin el sabor de la victoria o el fracaso, sin la apuesta insensata de un momento de heroicidad dónde la vida no parece tener valor alguno, carecería de sentido.



martes, 21 de febrero de 2012

LA SEÑORITA DE TACNA/ KATHIE Y EL HIPOPÓTAMO DE MARIO VARGAS LLOSA

En la Señorita de Tacna Mario Vargas LLosa vuelve al punto recurrente en su escritura: Cómo nace la ficción y reflexiona sobre ello. Esta obra de teatro cuenta de qué manera nacen las historias así como su necesidad en la vida del individuo y como forma de sobrellevar la vida.
El cuento, la ficción, gozan de aquello que la vida vivida siempre carece: un orden, una coherencia, una perspectiva, un tiempo cerrado que permite determinar la jerarquía de las cosas y de los hechos, el valor de las personas, los efectos y las causas.
Para conocer lo que somos, como individuos y como pueblos, no tenemos otro recurso que salir de nosotros mismos y, ayudados por la memoria y la imaginación, proyectarnos en la ficción. Así lo hace Belisario que recurre a sus recuerdos para crear una historia. Resucita así a sus abuelos, a sus tíos, a su madre y, sobre todo, a la Mamaé, esa abuela postiza pero entrañable que le cuidó de niño y al amparo de cuyos relatos Belisario sintió, por primera vez, la vocación de ser escritor. Ahonda pues en el pasado de la Mamaé, en cómo anuló su boda en vísperas de celebrarse al darse cuenta de que su novio le era infiel y tenía una amante. La Mamaé decide no casarse nunca  y se dedica a ser una segunda madre de los hijos de su prima Carmen que la trata como a una hermana y de cuyo marido está secretamente enamorada.
Belisario no se acuerda de todo, es más, hay cosas que no sabe, pero va construyendo su historia y supliendo con imaginación lo que le falta al recuerdo para construir su ficción. En otro orden de cosas La Señorita de Tacna se ocupa de temas como la vejez, la familia, el orgullo, el destino individual pero vuelve una y otra vez a su tema recurrente: la manera en que nacen las historias, la manera como el arte de mentir que es el del cuento es también, asombrosamente, el de comunicar una recóndita verdad humana ya que el cuento es una de las escasas formas -quizá la única- capaz de expresar esa unidad que es el hombre que vive y el que sueña, el de la realidad y el de los deseos.
En Kathie y el Hipopótamo asistimos a una obra que transgrede los límites convencionales de la normalidad y ocurre en el mundo objetivo y en el subjetivo como si fueran uno sólo, moviéndose con entera libertad en una y otra dirección.
Mediante las técnicas combinadas del humor, el suspense y el melodrama lleva al espectador a aceptar la confusión de órdenes separados de la realidad: lo visible y lo invisible, lo sucedido y lo soñado, el presente y el ayer. La vida objetiva se impregna de subjetividad y la vida subjetiva adquiere la concreción física y temporal de lo objetivo. Los seres de carne y hueso tornan a su, en cierto modo, irrealidad y los fantasmas tornan a ser seres de carne y hueso. El tema central de Kathie y el Hipopótamo es, quizá, la naturaleza del teatro en particular y la de la ficción en general. Mario Vargas Llosa reflexiona aquí también en cómo la ficción se nutre y elabora tanto de la propia experiencia como de los deseos insatisfechos e inconfesables a los que la imaginación torna en ficción. Para hacerlo se vale de unos personajes a ratos reales y otros fantasmales, prodúctos del subconsciente, que hace brotar los deseos más reprimidos y ocultos, esos deseos no conocidos incluso por aquél que los experimenta y que sólo salen a la luz a través de la ficción. Surgen así unos personajes complejos, poliédricos, con múltiples aspectos que desconciertan, atraen y repelen al espectador.

jueves, 16 de febrero de 2012

EL PARAÍSO EN LA OTRA ESQUINA DE MARIO VARGAS LLOSA

En El Paraíso en la Otra Esquina Mario Vargas Llosa relata la vida del pintor Paul Gauguin y la de la activista social Flora Tristán, su abuela materna. Aunque la vida y caracteres de estos dos personajes son muy diferentes, el autor los une a tenor del sueño que ambos compartieron y que persiguieron y lucharon por conseguir con un mismo afán: El de buscar un Paraíso en la tierra. Paul Gauguin buscaría esta utopía, por dos vías, a través del arte y a través de su propia vida. En el arte, despojando poco a poso a su pintura de toda norma estética occidental y buscando en el arte y cultura primitivos de Tahití, Japón y las islas Marquesas elementos novedosos y de inspiración para su pintura. Pero no sólo buscó transformar el arte del siglo XIX al que consideraba atrasado y decadente sino que también transformó toda su vida apartándose todo lo que pudo de la civilización occidental, asumiendo así su soñada condición de salvaje, camino que comenzó abandonando su exitoso trabajo en la bolsa de Paris, a su esposa, sus hijos y sus amigos. Mario Vargas Llosa se adentra en el mundo primitivo y de gran riqueza del pintor para mostrarnos tanto al hombre que se hizo "salvaje" como al artista que concibió un mundo distinto que fusionaba realidad y fantasía, dónde los colores cobran una nueva vida y tienen otro significado, dónde la estética, sin cánones establecidos, consiste en una entera libertad, en una obra donde se destaca la esencia, la pureza, lo supremo. Ésto se aprecia de una manera especial en sus cuadros, sobre todo en sus obras maestras como Manao Tupao que el autor describe así: "revela la mano de un exeuropeo, excivilizado y excristiano que a costa de voluntad, aventuras y sufrimiento había expulsado de sí la afectación frívola de los decadentes parisinos y regresado a sus orígenes, ese esplendoroso pasado en que religión y arte, esta vida y la otra eran una sola realidad. La noche en que concibió el cuadro inspirado por su mujer tahitiana, Teha'amana, Koke, como ella lo llamaba, vió rasgarse el velo de lo cotidiano y surgir una realidad profunda, donde podías trasladarte a los albores de la humanidad y codearte con los ancestros que daban sus primeros pasos en la historia, en un mundo todavía mágico de dioses y demonios entremezclados con las gentes." Su otra obra maestra, Nevermore, inspirada en Tahití a raíz de la muerte de su hija, pero también en el poema El Cuervo de Edgar Allan Poe es comentado así por Vargas Llosa: "ya no arrastra esa fascinación romántica por el mal, por lo macabro, por lo tétrico. Al cuervo lo tropicaliza, volviéndolo verdoso con pico gris y alas manchadas de humo. En el mundo pagano constituído por el cuadro la mujer aceptaba sus límites, se sabía impotente contra las fuerzas secretas y crueles que se abaten de pronto sobre los seres humanos para destruirlos. La sabiduría primitiva no se rebela, llora o protesta, enfrenta los males con filosofía, con resignación. Asomaban flores imaginarias, unas infladas siluetas tuberosas, un velo con nubes navegantes que podían ser las pinturas de una tela que cubría el muro o un cielo que asomaba por una ventana abierta en el recinto. En estas florecillas se manifestaba la ambigüedad recóndita del mundo primitivo". El autor incide en la separación del arte occidental de la época que llevó a cabo Gauguin para innovar la pintura de la manera en que lo hizo, pintando no sólo con su inteligencia, sino con su corazón, alma y todos sus sentidos e impulsos, sacando su arte de lo profundo del inconsciente dónde arraiga todo lo irracional.
Las Islas Marquesas dónde soñaba, poco antes de morir, Vincent van Gogh y dónde quería instalar el estudio del Sur, esa comunidad de artistas de la que Paul Gauguin sería el maestro y donde todo pertenecería a todos pues habría sido abolido el dinero corruptor, fué la morada última de Gaugin, pero muy distinta de lo que Van Gogh había pensado: Un lugar en el que en un marco único de libertad y belleza, el fraterno grupo de artistas, viviría dedicado a crear un arte imperecedero, unas telas una escultura cuya vitalidad atravesaría indemne los siglos. En realidad, cuando llegó a las soñadas islas la salud de Gauguin ya estaba muy deteriorada y apenas veía, la pintura en esas condiciones era imposible, pero allí pasó sus últimos días soñando esa bella utopía del Paraíso en la tierra.
Mario Vargas Llosa nos demuestra que Flora Tristán, la abuela materna de Gauguin, también soñó algo parecido. Después de un matrimonio desgraciado con André Chazal, y de ser violada reiteradas veces por su marido, Flora concibe el sexo como una aberración, una tortura, una forma de sometimiento al hombre y contra todo pronóstico, la opinión de todos y la sociedad de su tiempo, abandona a su marido y realiza diferentes oficios, todos humildes y desagradables  para ganarse la vida y mantener a sus hijos. Ni que decir tiene que la justicia la persigue y que tiene que ocultarse continuamente para huir de su marido y de la ley. Finalmente, decide visitar a su familia paterna en Perú y reclamar allí su herencia para poder vivir de manera más llevadera. No lo consigue, pero a su regreso y ayudada por algo de dinero que le deja su tío, Pío Tristán, se dedica a leer e instruirse y seguirá las enseñanzas de los sansimonianos, las de Etienne Cabet y las del escocés Robert Owen, pero sobre todo la entusiasma la doctrina de Charles Fourier que reconocía la injusta situación de la mujer y del pobre y se proponía repararla organizando el mundo en falansterios, unidades de cuatrocientas familias cada una, sin explotadores ni explotados, donde el trabajo y sus frutos se repartirían de manera equitativa, remunerando más los quehaceres más ingratos y menos los más placenteros y dónde reinaría la más absoluta igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, Flora no estaba de acuerdo en la total libertad de que se gozaría para cualquier forma de sexo, desde su matrimonio siempre había desconfiado de las teorías que exaltaban la vida sexual, los placeres del cuerpo, como uno de los ojetivos de la futura sociedad. Este fue uno de los temas que la llevaron a apartarse de Charles Fourier. Gracias a su libro las Peregrinaciones de una Paria y al intento de asesinato de que fué objeto por su marido, André Chazal, Flora se hubiera podido convertir en una gran dama. Hubiera sido una George Sand, señora del gran mundo halagada y respetada por todos, con una intensa vida social y además denunciaría en sus escritos la injusticia, pero comprende inmediatamente que una sirena de los salones parisinos jamás sería capaz de cambiar un ápice la realidad social ni ejercer la menor influencia en los asuntos políticos. Ella piensa que su deber es redimir a los explotados, unir a los obreros, conseguir la igualdad para las mujeres, hacer justicia a las víctimas de este mundo y renuncia a todo por amor a la humanidad. Comprende que la única manera de emancipar a la mujer y conseguir para ella la igualdad con el hombre era hermanando su lucha con la de los obreros, las otras víctimas, los otros explotados, la inmensa mayoría de la humanidad. Flora empeñaría su corta vida en ello.
El autor nos muestra, de esta manera, que Flora Tristán y Paul Gauguin, aunque por distintos caminos -uno buscaba la libertad total tanto personal como en el arte; la otra la justicia absoluta- compartirían así una misma utopía, un mismo sueño, dedicarían su vida a la misma causa: la de crear un Paraíso en la Tierra dónde la felicidad de todos fuera posible.

viernes, 30 de diciembre de 2011

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS DE MARIO VARGAS LLOSA

La Verdad de las Mentiras consta de 36 ensayos sobre novelas del siglo XX que han marcado un hito en la historia de la literatura y en el alma de su autor que reconoce haberlas escogido por la imperecedera impresión que le produjeron al leerlas. De esta manera, Mario Vargas Llosa nos acerca a la lectura y a la comprensión de clásicos universales que dejan una huella imborrable en nuestra mente, desgranándonos el maravilloso artilugio de su mecanismo interno, de su gestación y construcción, de su importancia y significación en el siglo XXI en el que las nuevas tecnologías y el rítmo de la vida moderna parecen haber dejado obsoleta la lectura -ese dulce gozo del que habla André Mauriac- relegándola a los márgenes de la vida social y convirtiéndola poco menos que en un culto sectario. En este conjunto de ensayos así como en su prólogo y epílogo, el autor reivindica esa fiesta compartida que es la literatura. De esta manera, vemos pasar ante nuestros ojos la disección de El Corazón de las Tinieblas, dónde observamos a Kurtz y al propio Conrad cambiar drásticamente su personalidad por la experiencia africana y también su visión del mundo, o por lo menos de Europa. Esa visión pesimista de la civilización europea representada por "la ciudad espectral" o "sepulcro blanqueado" dónde está la casa matriz de la compañía que perpetra tan abominables crímenes en el Congo y cuya razón de ser en las selvas y ríos dónde se ha instalado es saquearlos, explotando para ello con ilimitada crueldad a los nativos a los que esclaviza. Nos sentimos envueltos junto a Gustav von Aschenbach  en el tenebroso clima de La Muerte en Venecia, en esa subterránea presencia que Freud llamó instinto de muerte, Sade deseo de libertad y Bataille el mal y que no es otra cosa que la búsqueda de la soberanía integral del individuo, anterior a los convencionalismos y a las normas. Nos adentramos en Nueva York, personaje colectivo en Manhattan Transfer, dónde en una atmósfera impregnada de pesimismo, el escenario de hormigón y acero se humaniza hasta cobrar una intensidad de vida y una personalidad subyugante, mientras el narrador describe no las partes sino el todo, ese gran ser plural  que ellas conforman vistas en conjunto, como un gran collage. El autor nos introduce en Londres de la mano de La Señora Dalloway y allí asistimos al embellecimiento sistemático de la vida gracias a su refracción en sensibilidades exquisitas, capaces de libar en todos los objetos y en todas las circunstancias la secreta hermosura que encierran, narrado desde la mente de los personajes y logrando así una transformación poética del mundo de ficción gracias a un narrador ubicuo, huidizo y protoplasmático instalado en la intimidad de los personajes, nunca en el mundo exterior. La vida hecha recuerdo, sentimiento, sensación, deseo impulso es el prisma a través del cual el narrador de La Señora Dalloway va mostrando el mundo y refiriendo la anécdota. Recorremos con Mario Vargas Llosa el complejo laberinto de muchas puertas de El Gran Gatsby, dónde un narrador serpentino y travieso nos muestra que la realidad está hecha de imágenes superpuestas que se contradicen o matizan unas a otras, de modo que todo parece estar dotado de una irremediable ambigüedad. Nos hace observar la provisionalidad de la existencia y el relativismo que caracteriza a la moral y a las condúctas de los personajes en la era del jazz y de la ley seca, la época de los tumultuosos años veinte. Acompañamos al autor por las páginas de El Lobo Estepario y somos testigos de la perpetua introspección en la que vive Harry Haller y a su conflicto espiritual, un drama cuyo asiento no es el mundo exterior sino el alma del protagonista, prisionero del intelecto y de la abstracción. Nos adentramos en el mundo impredecible, de gran riqueza espiritual de Nadja, dominado por esas fuerzas oscuras fascinantes e indefinibles a las que aludimos cuando hablamos de lo maravilloso, la magia o la poesia. El autor nos adentra en una realidad diferente de Nadja, distinta de la que sirve de escenario a los sucesos, que se va trasluciendo sutilmente, en ciertas alusiones del diálogo, en los dibujos de Nadja llenos de símbolos y alegorías y en las bruscas premoniciones que todo ello provoca en el narrador de la novela. La fascinación que Nadja ejerce sobre él se debe, precisamente, a que ella parece en este mundo una visitante, alguien que viene de otra realidad desconocida e invisible, sólo presentida por seres de excepcional sensibilidad. Mario Vargas Llosa nos convoca en Santurario a la velocidad caprichosa del inconstante tiempo narrativo en el que los movimientos de los personajes parecen las rítmicas evoluciones de un espectáculo de sombras chinescas, dónde lo puramente instintivo y animal prevalece sobre todo lo demás. Viajamos con el autor al universo intenso y múltiple de la Condición Humana, una tragedia clásica incrustada en la vida moderna y cuya prosa nos obliga a ejercer la fantasía todo el tiempo para llenar los espacios apenas sugeridos en los diálogos y descripciones. De esta manera, a lo largo de los treinta y seis ensayos, la introducción y el epílogo, el autor nos exhorta apasionadamente a la lectura, a visitar la irrealidad de la ficción como manera de vivir la realidad, y de su mano nos adentramos en los misteriosos vericuetos de la composición literaria para así tener un gozo añadido al desentrañar los sueños que la impregnan.

lunes, 19 de diciembre de 2011

EL HABLADOR DE MARIO VARGAS LLOSA

En El Hablador Mario Vargas Llosa rinde homenaje a los indios machiguengas de la Amazonía y, en especial rinde homenaje al hablador, al contador de historias machiguenga, transmisor de la cultura de un pueblo que mantiene vivos los mitos, leyendas y creencias, que cuenta historias, chistes y dichos. Con el cuerpo decorado con simétricas rayas rojizas y manchas oscuras, semidesnudo, en cuclillas, refiere a su auditorio (viejos y niños, hombres y mujeres) atento en torno a él la disputa a soplidos de Tasurinchi y Kientibakori (dios y  demonio respectivamente) de la que resultaron todos los seres buenos y malos de este mundo; habla de lo que ha hecho la víspera, de los cuatro mundos del cosmos machiguenga, de sus viajes, de hierbas mágicas, de las gentes que ha conocido en su andadura, de los dioses, diosecillos y seres fabulosos del panteón de la tribu, de los animales que ha visto y de la geografía celeste, un laberinto de ríos. Los machiguengas lo escuchan con atención fascinada, estática, celebrando sus chistes a grandes carcajadas o entristeciéndose con él; las pupilas ávidas, boquiabiertos, las cabezas enhiestas no se pierden una pausa, una inflexión de lo que dice. Hablar como habla un hablador es haber recorrido los bosques llevando y trayendo las anécdotas, las mentiras, las fabulaciones, las chismografías y los chistes que hacen de ese pueblo de seres dispersos una comunidad que sin las historias de los habladores se fragmentaría y disolvería por la distancia y la incomunicación a la vez que mantiene vivo entre ellos el sentimiento de estar juntos, de construir algo fraterno y compacto. Mario Vargas Llosa equipara al hablador machiguenga  al  trovero ambulante de los sertones bahianos y al seanchaí irlandes. El primero acompañado por el bordón de su guitarra entrevera, en las polvorientas aldeas del noroeste brasileño viejos romances medievales y chismografías de la región, contando ante un coro burlón la historia de la princesa Magalona y los doce pares de Francia. El segundo, "decidor de viejas historias" "aquél que sabe cosas", reliquia viviente de los viejos aedas de Hibernia cuyas siluetas se confunden en la noche de los tiempos con los mitos y las leyendas célticas que son los cimientos culturales de Irlanda. El seanchaí cuenta en el calor humoso de un pub, en una fiesta suspensa de pronto ante el hechizo de su palabra, o en una casa familiar junto a la chimenea, mientras afuera gotea la lluvia o ruge la tormente, antiquísimas fábulas, historias épicas, amoríos terribles, inquietantes milagros. Puede ser un patrón de bar, un chofer de camión, un pastor, un mendigo, alguien misteriosamente tocado por la varita mágica de la sabiduría y el arte de contar, de recordar, de reinventar y enriquecer lo ya contado a lo largo de los siglos, un mensajero de los tiempos del mito y de la magia, anteriores a la historia a quien los irlandeses contemporáneos escuchan todavía horas y horas, encandilados. Pero todos esos contadores de cuentos y transmisores de la cultura de los diferentes pueblos a los que pertenecen y que mantienen vivos los mitos leyendas y creencias, que cuentan historias chistes y dichos son los precursores del moderno narrador, del literato, del creador de novelas y cuentos que aglutina también historias para su auditorio y así mantiene y a la vez crea la cultura. Sin todos esos "habladores" el mundo no sería el que es sino que se sumiría en el olvido de los tiempos y el abandono de la memoria aniquilaría todo logro cultural, toda creencia, toda ficción. Un merecido homenaje el de Mario Vargas Llosa en "El Hablador" a esos contadores de cuentos de la casi olvidada tribu machiguenga y a su extraordinaria y difícil labor que logra la cohesión de toda una comunidad y nos aporta mitos, creencias, hechos y dichos asombrosamente novedosos. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

CIEN AÑOS DE SOLEDAD DE GABRIEL GARCÍA MARQUEZ

Cien Años de Soledad es una epopeya, una saga familiar, un lugar mítico y de leyenda donde se suceden cosas reales, fantásticas y maravillosas que configuran el mundo, la aldea, Macondo. La crónica, pues de crónica se trata al fín y al cabo abarca, aproximadamente, un siglo desde que José Arcadio Buendía fundó Macondo, que entonces constaba de veinte casas de barro y cañabrava construídas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos, hasta la muerte del último Aureliano y la destrucción de Macondo, la ciudad de los espejos o de los espejismos. "Pues estaba previsto que la ciudad de Macondo sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos de Melquíades, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra." Escrita en un lenguaje altamente poético, rítmico y profundo, está contada por un narrador omnisciente que está de acuerdo con las ideas de los personajes, aunque luego sabremos que es Melquíades, el gitano sabio, quíen predijo y escribió la saga de los Buendía y la historia de Macondo en sus pergaminos. Los nombres de la saga se repiten constantemente en los diferentes personajes. Los José Arcadio son siempre apasionados, inventores y emprendedores aunque suelen tener un final trágico. Los Aurelianos recuerdan el pasado que no vivieron ni nadie les contó y son lúcidos, inteligentes y estudiosos. Todo es exótico y desorbitado en los personajes como si la exuberante naturaleza de la tierra de Macondo les hubiera exaltado para desarrollar tanto las aptitudes y virtudes como los defectos y vicios hasta la exageración. Así Ursula es de una enorme fortaleza y no se rinde jamás; Remedios, la bella no tiene rival en hermosura y todos caen muertos de amor a sus pies; la pasión de Remedios es tan desaforada que la lleva a matar a Arcadio José de un disparo de rifle; los rencores y odios de Amaranta serán eternos.Todo es tremendo en la familia de los Buendía como lo es también la soledad en la que vive y el peso que sobre ellos tienen los espíritus de los muertos. Gracias al realismo mágico de García Márquez entendemos la verdad que nos narra en una forma que no entenderíamos si no conllevara todos los elementos fantásticos en ella.  Pero hay algo extraño en todos los Buendía: ninguno sintió nunca amor y por lo tanto siempre vivieron en soledad, extrañados de sí mismos como demuestra el coronel Aureliano Buendía quien al volver a Macondo después de haber estado ausente treinta años haciendo la guerra "ve a Ursula, su madre, devastada por el más de medio siglo de vida cotidiana y hace un último esfuerzo para buscar en su corazón el sitio dónde se le habían podrido los afectos y no pudo encontrarlo. El único afecto que prevaleció contra el tiempo y la guerra fue el que sintió por su hermano José Arcadio cuando ámbos eran niños y estaba fundado en la complicidad." El hijo del último Aureliano y de Amaranta Ursula, su tía, nacido por fín del amor de sus padres hubiera sido el único capaz de desterrar la soledad para siempre de la estirpe y romper así el conjuro pero, sin embargo, el niño es abandonado y muere totalmente carcomido por las hormigas que invaden la casa. Porque la soledad se repite en la historia, es la constante de la que está hecha el tiempo y no sólo alcanza a los Buendía y a Macondo sino que,  inevitablemente, alcanza al mundo y a todos nosotros. Cien Años de Soledad es una epopeya grandiosa, narrada en un lenguaje inspirado y glorioso que no sólo engrandece Latinoamerica sino que enriquece la lengua española y equipara esta obra de García Márquez a la de Cervantes y los clásicos de todos los tiempos. 

sábado, 3 de diciembre de 2011

¿QUIÉN MATÓ A PALOMINO MOLERO? DE MARIO VARGAS LLOSA

Mario Vargas Llosa escribió ¿Quién mató a Palomino Molero? por la indignación que le produjo el asesinato de un aviador en la Base Aérea de Talara que quedó misteriosamente silenciado por la burocracia oficial y los manes de la dictadura que sufrían los peruanos en los años setenta. Escrito en forma de novela policíaca que mantiene la tensión en cada una de sus páginas, la novela es la historia de una tragedia. ¿Quién mató a Palomino Molero? es un sentido homenaje a todas las víctimas inocentes de la dictadura, un grito que clama contra los abusos del poder establecido y una reivindicación de unos derechos que nunca existieron pero que son tan básicos y a la vez tan importantes como la propia vida y la integridad. Pero, también ¿Quién mató a Palomino Molero? es una historia de amor que desafía la discriminación racial y las desigualdades de una sociedad rigurosamente estratificada y corrupta. El amor de Palomino Molero y de Alicia Mindreau es imposible porque la prepotencia, el egoismo y la soberbia de un padre autoritario y falso, que ve en ese amor una tortuosa conspiración contra él, y de un pretendiente despechado, débil y cruel se interponen entre ellos. La locura de Alicia Mindreau, su terrible enfermedad, es haber amado a Palomino Molero y el error de Palomino Molero es haber aspirado a una mujer que se encontraba muy por encima de sus posibilidades, que era de otra raza y de otro estrato social; porque como dice el padre de Alicia, el coronel Mindreau, "un avionero tiene prohibido poner los ojos en la hija del coronel de la Base; un muchacho de Castilla no puede aspirar ni en sueños a Alicia Mindreau", "una menor de edad tiene que ser protegida siempre contra el escándalo a cualcuier precio". El precio que le toca pagar a Palomino Molero es la propia vida después de terribles torturas. El precio de Alicia será más complicado porque los hechos deben callarse. Tan terrible es la verdad descubierta por las pesquisas policiales del guardia Lituma y del teniente Silva que las humildes gentes de Talara no se la pueden creer y por eso corren diversos rumores, que se confunden unos con otros, empañándola. Mario Vasgas Llosa ha querido así, a través de las vibrantes páginas de ¿Quién mató a Palomino Molero? denunciar no sólo el crimen del aviador de la Base Aérea de Talara que quedó misteriosamente silenciado por las autoridades, sino también, el silencio de toda una sociedad que cierra los ojos ante los excesos e iniquidades de un poder dictatorial.